¿Tiene el cinturón abrochado? La calidad como refugio en un mercado de momentum

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La incertidumbre ha dominado el panorama en 2025, desde la desaceleración del mercado laboral estadounidense hasta las dudas sobre el retorno de la inversión (ROI) en iniciativas de inteligencia artificial (IA). A pesar de las implicaciones de unos tipos de interés persistentemente altos, la volatilidad geopolítica y las trayectorias divergentes del crecimiento global, los mercados avanzan con gran impulso.

Tras la volatilidad en torno al Día de la Liberación en abril, las acciones globales experimentaron una recuperación significativa. Desde el mínimo de mediados de abril, han surgido dos temas principales:

  1. Las acciones estadounidenses de alta beta superaron significativamente a sus pares de baja volatilidad.
  2. Las acciones de valor fuera de EE. UU. también protagonizaron un fuerte repunte, superando a sus contrapartes estadounidenses.

A medida que los inversores siguen buscando alto crecimiento, las acciones de calidad han pasado a estar infravaloradas. Nuestro enfoque de calidad, invertir en compañías que no solo ofrecen una rentabilidad superior, sino también alta previsibilidad y estabilidad en el crecimiento de las ganancias, ha sido castigado de manera desproporcionada.

Consideramos que los inversores deberían mantener la cautela ante las operaciones de momentum en los sectores de tecnología y bancos, que han impulsado el rally este año. Dada la resiliencia y la menor sensibilidad de las ganancias de las acciones de calidad durante períodos de incertidumbre económica, pueden ofrecer una combinación atractiva de participación en las subidas y protección frente a caídas. Al igual que un cinturón de seguridad, la calidad puede ser útil ante las posibles turbulencias que se avecinan.

1. El rally de alta beta

Las acciones estadounidenses de alta beta han superado a sus pares de baja volatilidad en aproximadamente un 50 por ciento desde los mínimos de abril. Este repunte representa uno de los movimientos impulsados por momentum más sólidos de la historia reciente, respaldado por la resiliencia de la economía estadounidense y la convicción de los inversores de que la IA es una tecnología transformadora a nivel global. Durante los primeros meses del año, los inversores temían que las guerras comerciales y los niveles sin precedentes de aranceles llevaran a la economía a una recesión.
 

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En Estados Unidos, la fiebre por la IA ha impulsado a las acciones de momentum a superar a sus homólogas más estables por el margen más amplio en más de 25 años. El comportamiento de las small-cap muestra una tendencia similar: desde el Día de la Liberación, las empresas de pequeña capitalización con beneficios negativos han superado a las que presentan beneficios positivos, lo que refleja un aumento del apetito por el riesgo especulativo. Además, en lo que va del año, las compañías del Nasdaq sin ingresos han subido más de un 30 por ciento, superando incluso el rendimiento de las acciones de las Magnificent 7.

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Detrás de los titulares, el retorno de la inversión (ROI) del capex relacionado con la IA –que ha alcanzado niveles sin precedentes– aún está por verse.

La demanda de infraestructura de la IA ha superado el crecimiento de la capacidad este año, impulsada por aplicaciones de alta demanda computacional como los modelos de razonamiento y la creación de videos. En respuesta, los principales actores de la IA han aumentado significativamente sus objetivos de inversión en capital (capex). Los principales hyperscalers (proveedores de servicio de hiperescala) —Amazon, Microsoft y Alphabet— junto con Meta han elevado sus previsiones de capex para 2025 y 2026 en un 20 a 30 por ciento en comparación con las proyecciones al inicio del año. Un informe publicado recientemente por McKinsey señala que las necesidades de capex relacionadas con la IA podrían acercarse a los 7 billones de USD para 20301. Esto tendría un impacto considerable tanto en la economía global como en las empresas individuales.

Este aumento de la inversión ha generado preocupaciones sobre un posible exceso de compromiso. El histórico acuerdo de computación en la nube por 300 mil millones de USD entre OpenAI y Oracle, junto con la inversión de 100 mil millones de USD de Nvidia en OpenAI, reflejan la enorme demanda de infraestructura de IA. La magnitud y el carácter a largo plazo de estos acuerdos han elevado las expectativas de crecimiento en la cartera de pedidos plurianual a lo largo de toda la cadena de suministro de servidores.

El acuerdo entre Nvidia y OpenAI contribuye a financiar la infraestructura de OpenAI, lo que, a su vez, impulsa la demanda de chips de Nvidia. Esta «circularidad» se ha convertido en un rasgo distintivo de muchos acuerdos en el ámbito de la inteligencia artificial, generando comparaciones con los excesos de la burbuja puntocom.

El ecosistema de la inteligencia artificial está profundamente interconectado, con empresas como Nvidia, OpenAI, Microsoft, Oracle, AMD y CoreWeave participando en relaciones financieras y operativas complejas. Estas incluyen inversiones de capital, acuerdos de reparto de ingresos y respaldo de capacidad no vendida.

Aunque estos acuerdos no son problemáticos en sí mismos, dependen en gran medida del entusiasmo sostenido de los inversores y de la promesa de rendimientos futuros. Si las empresas de inteligencia artificial no logran generar flujos de caja sólidos o si los inversores pierden la paciencia ante los elevados gastos de capital y la escasa visibilidad de los beneficios, consideramos que el ecosistema podría enfrentarse a desafíos importantes. Al igual que en la era puntocom, la financiación circular en la IA puede ser virtuosa en las fases alcistas, pero volverse perjudicial cuando el ciclo cambia, lo que pone de relieve los riesgos de depender excesivamente de este tipo de estructuras.

Encontrar calidad en inteligencia artificial: un enfoque selectivo, predecible y de bajo riesgo

Mientras que los consumidores han mostrado un entusiasmo significativo por adoptar productos de inteligencia artificial, como se observó en el lanzamiento inicial de ChatGPT, las empresas hasta ahora han tenido menos éxito. Un estudio reciente del MIT reveló que el 95 por ciento de los proyectos relacionados con la inteligencia artificial no lograron generar ahorros reales ni mejoras en los beneficios2. Actualmente, los casos de uso empresarial de la inteligencia artificial siguen estando enfocados internamente, con un énfasis en mejorar la eficiencia operativa en áreas como la gestión del conocimiento, el desarrollo de software y la automatización de mesas de ayuda. Esto refleja la complejidad de integrar la inteligencia artificial en los flujos de trabajo existentes y pone de manifiesto la incertidumbre respecto al alcance de las mejoras de productividad que la IA puede aportar en última instancia.

Estamos gestionando cuidadosamente nuestra exposición global a la inteligencia artificial, ya que consideramos que existe el riesgo de una reducción en el gasto durante los próximos dos años. Nuestra exposición a compañías cuya evolución depende exclusivamente de la inteligencia artificial es inferior a la del índice. En su lugar, adoptamos un enfoque más selectivo, centrándonos en formas de beneficiarnos del crecimiento a largo plazo de la IA de un modo más predecible y con menor riesgo.

Amazon, Microsoft y Alphabet forman parte de empresas altamente rentables que cuentan con otros motores de crecimiento estructural, lo que les otorga una mayor capacidad para absorber el impacto de una posible desaceleración en la inteligencia artificial. Además, tienen una mayor flexibilidad para reasignar su infraestructura informática de IA a proyectos internos, lo que les permite gestionar un posible exceso de capacidad. Por otro lado, Alphabet y Meta se están beneficiando de algunos de los casos de uso más relevantes de la inteligencia artificial, como la recomendación de contenidos, la generación de contenidos y la mejora en la monetización publicitaria.

En nuestra opinión, Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation, una empresa clave en la cadena de suministro y la fundición de semiconductores líder mundial, junto con Amphenol, referente en conectores para centros de datos, desempeñan papeles fundamentales en el soporte de la infraestructura de inteligencia artificial.

En el área de software y análisis de datos, consideramos que las empresas con altas barreras de entrada y datos propietarios difíciles de replicar están especialmente bien posicionadas. Estas compañías ya están obteniendo eficiencias gracias a la inteligencia artificial en la ingeniería de software, lo que les permite mejorar sus márgenes, y algunas están experimentando un crecimiento adicional por los módulos de inteligencia artificial.

Esta área del mercado retrocedió en el tercer trimestre debido a preocupaciones de que las empresas emergentes de inteligencia artificial pudieran erosionar su ventaja competitiva; sin embargo, creemos que el mercado debería centrarse en empresas concretas y en la solidez de sus ventajas competitivas específicas, en función de los clientes a los que atienden y de la naturaleza de los productos que ofrecen. Por ejemplo, Intuit, que provee software fiscal y contable para pequeñas y medianas empresas. Es probable que su base de clientes no cuente con los recursos ni la disposición para desarrollar soluciones internas, incluso si la inteligencia artificial reduce las barreras de entrada en el software. Además, su software ayuda a los clientes a evitar riesgos regulatorios significativos, por lo que optar por una solución menos conocida y más barata puede suponer un riesgo desproporcionado para el negocio.

Dado que una parte considerable de los mercados estadounidense y global se ha vuelto dependiente de la inteligencia artificial, consideramos que los inversores deberían diversificarse hacia otras áreas. Todavía existen oportunidades en segmentos menos concurridos del mercado donde los fundamentos son sólidos y las valoraciones siguen siendo atractivas. Por ejemplo, la recolección de residuos es un negocio altamente predecible y resistente a las recesiones. Recientemente adquirimos Waste Management, el mayor proveedor de servicios de residuos en Norteamérica, que ofrece soluciones de recolección, reciclaje, disposición y sostenibilidad. Creemos que Waste Management está bien posicionada para crecer gracias a una combinación de precios sólidos, aumento de volúmenes, iniciativas de gas natural renovable y oportunidades de fusiones y adquisiciones.

2. El repunte de las acciones value fuera de EE. UU.

Las acciones de valor internacionales también han protagonizado un sólido repunte, superando a sus homólogas estadounidenses. Utilizando los índices MSCI AC World ex US como referencia, las acciones de valor fuera de Estados Unidos han logrado rendimientos extraordinarios. A pesar de la intensa atención mediática sobre la inteligencia artificial, resulta especialmente llamativo que las acciones de valor fuera de EE. UU. hayan mantenido el ritmo del Nasdaq 100, considerado a menudo el referente de las empresas tecnológicas de alto crecimiento.

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¿Qué está impulsando este renacimiento global del value? En gran medida, se debe a la reevaluación de los sectores cíclicos, especialmente los bancos. Los inversores ahora están incorporando un mayor potencial de beneficios, políticas mejoradas de retorno de capital y unas perspectivas fiscales y monetarias más favorables. Los bancos europeos, en particular, han sido los principales beneficiados. Por primera vez desde la crisis financiera global, sus ratios precio/valor en libros han superado el nivel de 1x, lo que representa un cambio simbólico y significativo en el sentimiento de los inversores.

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Enfoque en la calidad

Con las acciones tecnológicas estadounidenses reflejando expectativas de crecimiento agresivas y los bancos fuera de EE. UU. experimentando una revalorización tras más de una década de escepticismo, ¿dónde pueden encontrar los inversores oportunidades poco exploradas? Hay una respuesta que destaca: la calidad.

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Fuera de EE. UU., las acciones de calidad —aquellas con ganancias consistentes, balances sólidos y alta rentabilidad sobre el capital— históricamente han cotizado con una prima. Sin embargo, tras el reciente repunte en títulos de menor calidad y mayor riesgo, esa prima se ha reducido hasta uno de sus niveles más bajos de la última década. Dada su resiliencia y menor sensibilidad de ganancias ante la incertidumbre económica, las acciones de calidad pueden ofrecer una combinación atractiva de protección y potencial de subida en el entorno actual.

Valoraciones que recuerdan a la burbuja tecnológica del año 2000

Durante más de cuatro décadas, la caída de los tipos de interés ha impulsado los múltiplos de las acciones. Junto con la rentabilidad extraordinaria de las empresas estadounidenses, esta tendencia alimentó uno de los mercados alcistas más sólidos de la historia reciente. Sin embargo, el fuerte incremento de los tipos desde mínimos históricos en 2022 frenó temporalmente ese rally. Más recientemente, el auge de la inversión de capital impulsada por la IA, especialmente desde el lanzamiento de ChatGPT, ha reavivado el entusiasmo de los inversores, llevando las valoraciones a niveles que recuerdan a la burbuja tecnológica del año 2000.

Los ratios precio-beneficio ajustados cíclicamente (CAPE), popularizados por el reconocido profesor de Yale Robert Shiller, ofrecen una perspectiva valiosa a largo plazo sobre si las acciones están históricamente baratas o caras. Los ratios CAPE tienen en cuenta cómo los beneficios corporativos fluctúan con el ciclo económico. Si bien el CAPE no es especialmente útil para anticipar los puntos de inflexión del mercado, utiliza un promedio de beneficios de diez años para suavizar la volatilidad cíclica y así proporciona una visión más precisa del valor subyacente del mercado que los ratios P/E a corto plazo basados en los próximos 12 meses. El gráfico de Shiller que compara el ratio CAPE con los tipos de interés a largo plazo resalta una dinámica clave: la fuerza gravitatoria que ejercen los tipos sobre las valoraciones de las acciones.

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Con el entusiasmo por todo lo relacionado con la inteligencia artificial impulsando los mercados al alza, los inversores deben mantener presente que las valoraciones a largo plazo sí importan. Proyectar un crecimiento exponencial muy lejos en el futuro y asignar múltiplos elevados a esos beneficios solo tiene sentido si esos beneficios realmente se materializan. Los inversores que apuestan a que la inteligencia artificial será el próximo gran tema tecnológico podrían verse decepcionados si el futuro resulta ser distinto de lo que anticiparon.

Conclusión

Las complejidades del mercado en 2025 están marcadas por operaciones de momentum impulsadas por la inteligencia artificial y repuntes de acciones de valor fuera de EE. UU. Si bien el entusiasmo especulativo ha alimentado las acciones de alta beta y las relacionadas con la inteligencia artificial, la sostenibilidad de estas tendencias sigue siendo incierta, especialmente debido a la financiación circular y al retorno de la inversión (ROI) aún no demostrado en las inversiones de inteligencia artificial. En este contexto, las acciones de calidad destacan como una opción prudente, ya que ofrecen tanto resiliencia como un potencial de crecimiento estable. Al centrarse en compañías con alta rentabilidad, previsibilidad y estabilidad, los inversores pueden afrontar mejor la posible turbulencia de un mercado dominado por el momentum.

 

 

 

Sobre los autores
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David Souccar

Chief Investment Officer Quality Growth, Portfolio Manager, Senior Research Analyst

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