¿Se acerca una era dorada para la inversión en calidad?

Multi Asset Boutique
Leer 6 mins

En pocas palabras

  • La inversión en calidad, centrada en la selección de empresas de alta calidad con sólidos indicadores financieros fundamentales y ventajas competitivas sostenibles, es una estrategia de inversión que podría ofrecer una mejor rentabilidad ajustada al riesgo de manera constante.
  • La inversión en calidad puede lograr buenos resultados en épocas de desaceleración económica, dar estabilidad en fases de exuberancia en el mercado y ofrecer cobertura contra la inflación.
  • Si bien las valoraciones y las fluctuaciones de los tipos de interés pueden afectar a su rentabilidad a corto plazo, el enfoque a largo plazo en la estabilidad financiera y el crecimiento sostenible hace que la inversión en calidad se perfile como una estrategia atractiva para los inversores que buscan carteras resilientes.

«Es mucho mejor comprar una empresa maravillosa a un precio justo que una empresa justa a un precio maravilloso». Las famosas palabras de Warren Buffet en una carta de 1989 dirigida a los accionistas resumen la esencia de la inversión en calidad, una estrategia que intenta identificar empresas rentables de gran calidad con sólidos indicadores financieros fundamentales, ventajas competitivas sostenibles y potencial de crecimiento constante.

 

Tras una década de fuerte crecimiento, el mundo se encuentra en un entorno económico vulnerable a la inflación y los riesgos geopolíticos, como se ha visto durante y después de la pandemia de la COVID-19, la guerra de Ucrania y el reciente conflicto en Oriente Medio. Puesto que es probable que persista la incertidumbre en las condiciones del mercado, creemos que la era de oro de la inversión en calidad acaba de empezar.

Los efectos de esta incertidumbre económica pueden tardar en verse reflejados en los beneficios de las empresas. Ahora bien, cuando lo hagan, será el momento en el que la estabilidad y resiliencia de la inversión en calidad podrían entrar en acción, permitiendo mitigar el riesgo de pérdidas y beneficiarse del valor a largo plazo que generan las empresas con sólidos datos fundamentales. Al centrarse en empresas con balances estables, beneficios fiables y flujos de caja sólidos, los inversores en calidad aspiran a crear carteras resilientes capaces de capear los ciclos del mercado y generar una atractiva rentabilidad ajustada al riesgo.

¿Qué es exactamente la inversión en calidad y en qué se diferencia de los estilos de inversión en crecimiento y en valor?

Calidad frente a valor y crecimiento1

Si bien la selección de empresas de calidad parece intuitiva y fundamental para lograr los objetivos como inversor, este estilo concreto de inversión no es tan popular y no suscita tanto interés como los de inversión en crecimiento y valor. Sin embargo, la inversión en calidad ha obtenido una rentabilidad superior a la de valor y crecimiento en los mercados mundiales durante décadas. Además, si se tiene en cuenta el ratio riesgo-rentabilidad, la calidad también ha generado históricamente una mayor rentabilidad anualizada y una menor desviación típica anualizada que la inversión en valor y crecimiento, así como el mercado general.

Por tanto, la pregunta obvia es por qué este estilo es el eterno suplente. Todo se reduce a las diferentes opiniones de los inversores, a menudo subjetivas, acerca de qué factores de la inversión en calidad impulsan realmente la rentabilidad a largo plazo. Los índices MSCI Quality que siguen esta estrategia de inversión, por ejemplo, tienen en cuenta solo tres factores vinculados a la productividad financiera, el bajo apalancamiento y la estabilidad. Nosotros usamos un sistema más amplio de puntuación de la calidad, que analiza otros factores adicionales que creemos que están infrarrepresentados o excluidos de la metodología MSCI.

¿Qué buscamos?

Calidad de los beneficios: las empresas de gran calidad deberían ofrecer un crecimiento constante y sostenible de los beneficios, impulsado por sus posiciones competitivas, una gestión efectiva y la capacidad de adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado. Deberían tener un historial de generación de ganancias estables y ser menos susceptibles a la volatilidad de los beneficios.

Productividad financiera: la capacidad de una empresa de utilizar el capital de manera eficiente y producir sistemáticamente un Return on Equity superior a la media suele apuntar a una ventaja competitiva frente a sus pares. En ocasiones, el mercado puede infravalorar la longevidad de esta ventaja, lo cual crea oportunidades. Históricamente, las empresas con mayor Return on Equity y rendimiento sobre el capital invertido han obtenido una rentabilidad superior a la de sus competidores.

Estabilidad financiera: los balances saneados con bajos niveles de deuda suelen reducir la vulnerabilidad de las empresas a las desaceleraciones económicas y les permiten buscar oportunidades de crecimiento.

Generación de flujo de caja libre: los flujos de caja libre sólidos y constantes permiten a las empresas reinvertir en sus negocios, pagar dividendos y aprovechar las oportunidades estratégicas. Esta característica suele proporcionar estabilidad y mejora la capacidad de enfrentarse a las incertidumbres del mercado.

Ventaja competitiva (márgenes elevados): las empresas con un fuerte reconocimiento de marca, propiedad intelectual o modelos de negocio únicos pueden tener ventajas competitivas duraderas, lo que les ayuda a mantener o aumentar sus elevados márgenes de beneficio debido a las barreras de acceso.

Características favorables…

Si tomamos la historia como referencia, las empresas de calidad suelen mostrar resiliencia durante las recesiones económicas. Una fuerte estabilidad financiera, beneficios sostenibles y flujos de caja sólidos pueden ayudarles a capear condiciones de mercado difíciles. Esto suele hacer que estén mejor equipadas para superar las contracciones económicas y, por lo tanto, reduce el riesgo de pérdidas para los inversores.

Por lo general, la inversión en calidad ofrece una menor volatilidad en comparación con otros estilos de inversión. Los beneficios de las empresas de calidad suelen fluctuar menos y, en consecuencia, las variaciones del precio de sus acciones son menos bruscas. Esta estabilidad puede proporcionar a los inversores sensación de seguridad, así como ayudarles a mitigar el estrés asociado a las volátiles fluctuaciones del mercado y a resistir la tentación de tomar decisiones de inversión impulsivas y reaccionarias en función de la volatilidad a corto plazo del mercado. Centrarse en empresas que presentan beneficios estables e indicadores fundamentales sólidos puede infundir confianza y fomenta una perspectiva a largo plazo.

Los flujos de caja libre estables y predecibles que generan las empresas de calidad, además de su menor volatilidad, pueden implicar primas de riesgo más bajas que, a su vez, se traducen en un menor coste del capital. El resultado es que estas empresas pueden contar con valoraciones más altas. Además, sus ventajas competitivas y su capacidad de generar un flujo de caja libre sólido les permiten invertir en investigación y desarrollo, expandirse a nuevos mercados y buscar oportunidades de crecimiento a largo plazo. A más corto plazo, el liderazgo de las empresas de calidad en el mercado no suele ser tan pronunciado; sin embargo, cuanto más largo es el período de rolling, más a menudo obtienen una rentabilidad superior.

... y los inconvenientes

Por supuesto, hay excepciones. Cabe señalar que ninguno de los estilos de inversión garantiza obtener una rentabilidad superior constante durante todos los ciclos económicos. Diferentes condiciones de mercado pueden requerir otros estilos de inversión para conseguir mejores resultados. Los inversores deberían tener en cuenta su propia tolerancia al riesgo, sus objetivos de inversión y su horizonte temporal al seleccionar un estilo o estrategia de inversión. Las expectativas de rápidas subidas de los tipos de interés, por ejemplo, afectan más a las empresas de calidad que a las de menor calidad. Dado que las empresas de calidad suelen tener mayor visibilidad sobre los beneficios a largo plazo, los futuros flujos de caja suponen un porcentaje mayor de su valoración. Cuando los tipos de interés suben, el llamado factor de descuento aumenta, lo que significa que esos futuros flujos de caja se descuentan de forma actualizada a un tipo más alto para atribuir a la empresa una valoración justa.

Ahora bien, aunque la inversión en calidad puede aportar beneficios a más largo plazo, es importante tener en cuenta que invertir en cualquier tipo de estrategia de renta variable implica riesgos, ya que las acciones son especialmente sensibles a los eventos geopolíticos, así como a los acontecimientos económicos y financieros que pueden afectar directamente a las condiciones del mercado, con independencia de qué filosofía de inversión se escoja.

La rentabilidad en diferentes situaciones de mercado

Las empresas de calidad pueden seguir el ritmo de los mercados alcistas gracias a su rentabilidad por encima de la media, unas perspectivas de crecimiento estables y su potencial para obtener beneficios mejores de lo previsto. En los mercados bajistas, la inversión en calidad destaca porque los inversores acuden en masa a las empresas de calidad, ya que suelen experimentar drawdowns más reducidos gracias a unos beneficios estables y balances sólidos. A su vez, son más proclives a recuperarse rápidamente cuando los mercados repuntan, puesto que pueden aprovecharse del menor coste del capital en comparación con el de sus competidores para ganar cuota de mercado y crecer más rápido que sus pares de menor calidad.

En entornos inflacionistas, las empresas de calidad pueden disponer del suficiente poder de fijación de precios como para repercutir el aumento de los costes a los consumidores, lo cual ayuda a suavizar el impacto de la inflación en su rentabilidad. Sus firmes posiciones competitivas y la fidelidad de sus clientes les permiten mantener los márgenes y proteger sus beneficios.

La inversión en calidad, centrada en la selección de empresas de alta calidad con sólidos indicadores financieros fundamentales y ventajas competitivas sostenibles, es una estrategia de inversión que podría ofrecer una mejor rentabilidad ajustada al riesgo de manera constante. Este estilo puede lograr buenos resultados en épocas de desaceleración económica, dar estabilidad en fases de exuberancia en el mercado y ofrecer cobertura contra la inflación. Si bien las fluctuaciones de los tipos de interés y la valoración pueden afectar a la rentabilidad a corto plazo, el enfoque en la estabilidad financiera a largo plazo y el crecimiento sostenible hace que la inversión en calidad se perfile como una estrategia atractiva para los inversores que buscan carteras resilientes.

 

 

 

 

1. El factor de valor incluye aquellos títulos cuyos precios parecen bajos comparados con su valor intrínseco; en cambio, el factor de crecimiento incluye valores cuyos precios se considera que están motivados por un crecimiento desmesurado de las ventas y los beneficios.

 

Las opiniones expresadas en este material son las de Vontobel durante el periodo que acaba el 31 de marzo de 2024. Los análisis históricos y las previsiones actuales no garantizan una futura rentabilidad. La información aquí facilitada refleja nuestros criterios, que están sujetos a cambios sin previo aviso, en la fecha de redacción del documento. Para preparar este documento, hemos asumido y confiado, sin verificación independiente, en la exactitud e integridad de toda la información disponible en fuentes públicas. Las opiniones y estimaciones expresadas implican suposiciones que podrían no ser válidas. No hay garantía de que las previsiones u opiniones contenidas en este material se vayan a cumplir. No se garantiza el logro del objetivo de inversión ni el éxito de la estrategia. La información no deberá interpretarse como asesoramiento de inversión. Tampoco tiene en cuenta los objetivos de inversión, estrategias, situación fiscal u horizonte de inversión particulares de ningún inversor. La rentabilidad pasada no es garantía de resultados futuros. Toda inversión conlleva riesgos, incluida la posible pérdida del capital. Toda la información procede de Vontobel, salvo que se indique lo contrario, y se ha obtenido de fuentes consideradas fiables, pero no se garantiza su exactitud. No se ofrece ninguna declaración ni garantía en relación con la exactitud, fiabilidad o exhaustividad actual de esta información, ni se asume responsabilidad alguna por decisiones basadas en ella, y no debe confiarse en ella como si así fuera. © 2024 Vontobel. Todos los derechos reservados.

Sobre el autor

Insights relacionados