Tecnología: la solución para los animales de laboratorio

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Las preocupaciones en materia de ESG sobre el cambio climático, la seguridad del agua y la contaminación por plásticos han ocupado los titulares de los últimos tiempos, pero sería un error desestimar la experimentación con animales, considerándola una controversia del pasado. A pesar de las prohibiciones y restricciones, se calcula que cada año se somete a1 10 millones de animales a pruebas que ocasionan un dolor intenso. Todo sea para el beneficio de la humanidad y en nombre de la belleza y la investigación médica. Algunas pruebas son necesarias hasta que se demuestren mejores métodos, pero muchas otras no. Es un método brutal y llegará el momento en que esto ya no sea viable y se reemplace por los rápidos avances tecnológicos y científicos. Lamentablemente, ese momento podría tardar en llegar. La pesadilla ha tomado otra forma desde la década de 1990 y los reguladores han pasado a ser parte del problema.

La primera prohibición de experimentación con animales en productos cosméticos a nivel mundial se aprobó en la Unión Europea en 1993 y la región ha sido considerada como el patrón oro para dichas regulaciones. La experimentación con animales para productos cosméticos también se ha prohibido en India, Israel, Noruega, Suiza y otros países. En Estados Unidos, si bien la experimentación con animales no es obligatoria para los productos cosméticos, tampoco está prohibida. Otros mercados se han quedado a la zaga de los líderes y, si se requiere de la experimentación con animales para un solo mercado en el que se vende un producto, entonces no se ha conseguido ningún avance.

Hasta ahora no se ha logrado una suspensión del uso de animales en la ciencia a nivel de la Unión Europea y mucho menos a nivel mundial. De hecho, debido a la pandemia de COVID-19, la comunidad médica en general ha apelado a los reguladores a nivel mundial para que reconsideren la importancia de la experimentación con animales como un factor esencial para el desarrollo de la salud humana y veterinaria y para salvar vidas.

Mientras tanto, y en el bando contrario de ese debate, se encuentra el actor y ferviente activista por los derechos de los animales Ricky Gervais, quien se acaba de unir a Humane Society International para darle un nuevo rostro a este tema candente. La campaña de animación que presenta a Ralph, un conejo objeto de pruebas, está diseñada para fomentar la concienciación y tocar las fibras sensibles. La polémica aumenta.

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www.hsi.org/saveralphmovie/

Sin embargo, hay algunas buenas noticias. Se han logrado avances en métodos de experimentación alternativos utilizando IA y dispositivos. Las nuevas normas de ensayos de seguridad denominadas Nuevos métodos de aproximación (NAMS) son tecnologías no animales que utilizan una célula humana in vitro o tecnologías de laboratorio en un chip en las que una máquina lleva a cabo el mismo análisis médico que haría en un ser vivo. Estas nuevas herramientas se han visto recientemente fortalecidas con el establecimiento de nuevas regulaciones que apoyan el caso práctico en Estados Unidos y en otros países.

Estos avances arrojan una luz de esperanza en el futuro, ya que añadirán otro incentivo para abandonar la experimentación con animales y obtener resultados más precisos y rápidos, ya que más allá de las cuestiones éticas, se plantea el problema constante de que el uso de animales para experimentación no imita necesariamente la forma exacta en la que el cuerpo humano reaccionaría, especialmente en los casos de toxicología. Las perspectivas para el cambio mejoran cuando hay un impulsor de negocio.

Regulación y avances en China

La lentitud de las regulaciones se ha convertido en una de las mayores trabas para reducir la experimentación con animales. Los reguladores suelen ser conservadores y a veces no están motivados para asumir riesgos a nivel personal. Una de las mayores trabas regulatorias ha sido el requisito de China de probar los productos cosméticos importados en animales. Sin embargo, tras extensas conversaciones entre funcionarios públicos, un grupo de importantes empresas de bienes de consumo y ONGs, las autoridades chinas anunciaron que se eliminaba el requisito de la experimentación en animales para la venta de la mayoría de «productos cosméticos generales» importados (como champú, lápices labiales y maquillaje). Esta nueva norma entró en vigor en mayo de 2021. Esta norma no prohíbe la experimentación para todos los productos cosméticos, ya que se seguirá exigiendo la experimentación para los cosméticos de uso especial, como los protectores solares y los tintes de pelo. No obstante, lo importante es que esas acciones de presión efectivas han ayudado a impulsar este gran paso. Como resultado, una serie de marcas libres de maltrato animal podrán acceder ahora al mercado.

Aún así, las nuevas regulaciones y tecnologías no han eliminado las prácticas de experimentación en animales de manera generalizada, motivo por el cual las empresas que utilizan dichas técnicas deben comprender que se arriesgan a pasar una prueba de fuego de gran visibilidad para sus valores corporativos. Las empresas relacionadas con valores deficientes pueden ver dañada su imagen de marca y atraer la atención de ONGs incisivas que buscan citar ejemplos de las peores prácticas. Las empresas que prueban productos en conejos y otras especies peludas son un blanco fácil.

¿Quién está expuesto?

He utilizado cifras de participación empresarial en la experimentación con animales de Sustainalytics. El siguiente gráfico muestra 448 empresas catalogadas en el MSCI All Country World Index, (MSCI ACWI). Como era de esperar, casi la mitad de las empresas que utilizan dichos métodos de experimentación corresponden al sector sanitario y poco más de nueve de cada diez empresas provienen de los cuatro sectores principales. Las empresas se dividen entre las que ofrecen productos farmacéuticos (60% del total) y productos no farmacéuticos. Los principales países de este grupo son EE.UU. (23% del total), China (20%) y Japón (15%) debido a sus sectores sanitarios (cotizados) de gran envergadura. Cabe señalar que aproximadamente una quinta parte de las empresas catalogadas está clasificada como «sospecha de participación» debido a la falta de divulgaciones y porque operan en áreas en las que se suele utilizar la experimentación con animales.

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Cabe señalar que los productos farmacéuticos afectan a la salud humana a través de componentes para medicamentos y productos sanitarios. A menudo, las licencias para vender en un mercado solo se pueden obtener después de someterse a pruebas de seguridad en las que se suelen utilizar animales de laboratorio. Algunos productos serán de uso masivo y el beneficio aprovechado de las pruebas efectivas puede ser significativo. Debido al interés público, la industria está muy regulada. Sin embargo, hay muchas tecnologías nuevas que probablemente a largo plazo eliminen la necesidad de la mayor parte de la experimentación con animales.

Entre estas se incluyen dispositivos que replican respuestas humanas como órganos en chips2 investigados por organismos como la Universidad de Harvard y la Sociedad Europea de Organ-on-Chip y Tissue Chips3, respaldado por el Centro Nacional para el Avance de las Ciencias Translacionales (NCATS) de Estados Unidos. El proceso tecnológico ha quedado demostrado con el rápido desarrollo de las vacunas de ARNm de alta eficacia creadas por Moderna y Pfizer/BioNTech para combatir la COVID-19. Estas se probaron en humanos al mismo tiempo que se probaron en animales (debido a la urgencia).

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También hay pruebas de seguridad para ingredientes y sustancias químicas utilizadas en productos que van desde alimentos y cosméticos, hasta adhesivos industriales, pintura y pesticidas. Las sustancias químicas industriales pueden ser peligrosas y, como resultado, su seguridad suele estar estrictamente regulada. Algunas requieren el uso de la experimentación en animales. El sector de los cosméticos se suele ver como la oportunidad más asequible para los avances regulatorios debido a la regulación menos estricta en los amplios mercados de la UE y EE.UU. y los ingredientes suelen regirse por normas diferentes. El problema para las empresas multinacionales que interactúan con los clientes es que, si bien los reguladores son locales, la percepción pública es global. La experimentación con animales en un mercado sigue siendo experimentación con animales.

Conversaciones con equipos directivos

A continuación, incluyo algunas conversaciones que he mantenido con algunas empresas sobre la experimentación con animales. Para tener una idea de cómo los equipos directivos explican sus posiciones, la primera observación es que la experimentación en animales sigue siendo un tema delicado y se exigen pocas divulgaciones. La segunda es que la mayoría de empresas apunta a los objetivos generales de las 3R establecidos originalmente por la EU4 on y relativos a la protección de los animales utilizados para fines científicos:

  1. Reemplazar: el uso de animales con otros métodos
  2. Reducir: el número de animales utilizados
  3. Refinar: los procedimientos para minimizar el impacto en los animales

Boston Scientific, la empresa estadounidense de equipos y suministros sanitarios, utiliza la experimentación con animales para fines de investigación y desarrollo, así como para solicitudes de registro. Como alternativa, utilizan modelos no animales en la medida de lo posible, entre ellos: ensayos in vitro y ex vitro (ambos realizados en la parte externa de un animal), cadáveres humanos, simulaciones sintéticas y por computadora. El equipo directivo de Coca Cola hizo referencia a la experimentación con animales realizada por terceros, necesaria para verificar la seguridad de los ingredientes y aditivos en algunos mercados. Nuevamente, utilizan alternativas a la experimentación con animales cuando es conveniente para demostrar la seguridad.

Unilever, la empresa multinacional de bienes de consumo que produce cosméticos, alimentos y bebidas, y productos de cuidado del hogar, reconoce que ellos y partes de su cadena de suministro están obligados a experimentar con animales para demostrar la seguridad de los productos en ciertos mercados, como Rusia y China. La empresa es un ferviente partidario de terminar con la experimentación con animales y respalda la campaña de Humane Society International que defiende un cambio regulatorio en materia de experimentación con animales. Han colaborado con políticos y legisladores para, entre otras cosas, rechazar las convocatorias de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos para realizar nuevas experimentaciones con animales.

Para la empresa francesa de ropa, bebidas y cosméticos de lujo LVMH, la experimentación con animales ha afectado principalmente a su negocio de cosméticos de China con las marcas Guerlain, Givenchy y DIOR. La empresa dispone de su propio departamento de toxicología in vitro, que realiza ensayos en materias primas e ingredientes en sus propias instalaciones utilizando alternativas a la experimentación con animales para sus productos cosméticos. LVMH ha trabajado con las autoridades chinas para cambiar además las normas sobre los productos importados.

La empresa de control de plagas Rentokil Initial es atípica, ya que su negocio principal es controlar insectos y plagas en edificios comerciales y residenciales. El negocio de control de plagas reduce la posibilidad de propagar enfermedades entre las poblaciones humanas y protege a los inmuebles de los daños. Rentokil utiliza la experimentación con animales para registrar productos raticidas. La mayoría de países en los que opera la empresa exigen estudios para demostrar la efectividad de raticidas, insecticidas, repelentes o atrayentes, tanto en estudios controlados de laboratorio como en escenarios de campo realistas. La empresa sostiene que está buscando introducir más herramientas humanas, en la medida de lo posible, e hizo referencia a la mejora de las normas para el diseño de trampas para roedores. Cabe mencionar que la empresa cuenta con la calificación AA de MSCI ESG al momento de la redacción.

Resumen

La experimentación con animales es una práctica indeseable. Décadas de marketing de guerrilla por parte de ONGs incisivas defensoras de los derechos de los animales y otros han dejado una huella profunda en los consumidores y en los valores empresariales. Ahora, una amplia coalición de empresas, ONGs y legisladores progresistas están trabajando juntos para encontrar alternativas. Afortunadamente, los expertos en tecnología también se unen a esta causa. Si bien, desde un punto de vista realista, se trata de un desafío a más largo plazo, los avances en IA y ciencia de la simulación son nuestra mayor esperanza para abandonar esta práctica de una vez por todas.

 

 

 

1. https://www.rspca.org.uk/adviceandwelfare/laboratory
2. https://wyss.harvard.edu/media-post/lung-on-a-chip/
3. https://ncats.nih.gov/files/Tissue-Chip-factsheet.pdf
4. https://ec.europa.eu/environment/chemicals/lab_animals/legislation_en.htm

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