La encrucijada de los bancos centrales

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En pocas palabras

  • La Reserva Federal de Estados Unidos podría optar por una pausa en su ciclo de subidas de los tipos de interés ante la desaceleración del crecimiento y la inflación.
  • En nuestra opinión, es probable que el Banco Central Europeo siga su tendencia alcista con una o dos subidas más de los tipos de interés en los próximos meses.
  • Mantenemos una postura positiva respecto al mercado Investment Grade del espacio europeo, y prevemos que seguirá ofreciendo rendimientos de carry atractivos.

Toda la atención está puesta en la próxima reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y en la posibilidad de que esta semana sus funcionarios hagan una pausa después de subir los tipos de interés 10 veces consecutivas. Los datos económicos positivos publicados el pasado mes sobre Estados Unidos —como un mercado laboral resiliente con las cifras de desempleo más bajas en cinco décadas— han alimentado las expectativas entre algunos observadores del mercado de que la Fed podría subir los tipos de interés al menos una vez más.

Nosotros creemos que en la reunión se decretará una pausa, pues el ritmo de crecimiento e inflación está bajando de forma lenta, pero decidida. A este lado del Atlántico, prevemos que el Banco Central Europeo continúe su tendencia alcista con una o dos subidas más de los tipos de interés en los próximos meses.

¿Se está acercando la Fed a una pausa?

Una señal clave del último comunicado de la Fed es que no incluía la frase «podría ser apropiado cierto endurecimiento adicional de la política», que algunos tomaron como indicio de una pausa en el ciclo de endurecimiento. Asimismo, el mes pasado, el presidente Jerome Powell reconoció que la Fed había avanzado mucho en el endurecimiento de la política monetaria y que ahora tocaba afrontar la incertidumbre sobre los efectos retardados y sobre el alcance del endurecimiento crediticio a raíz de las tensiones bancarias recientes, y añadió «al haber llegado tan lejos, podemos permitirnos el lujo de examinar los datos y la evolución de las perspectivas para llevar a cabo evaluaciones cautelosas».  

Tomemos distancia y consideremos el contexto macroeconómico general. Las tensiones del sector bancario que empezaron a causar estragos en marzo, además de, por lo general, tener un efecto negativo en el ritmo de crecimiento, están allanando el camino para el endurecimiento de las condiciones de crédito. Esto, sumado a la menor demanda de nuevos préstamos, podría afectar aún más al enfriamiento de la economía estadounidense. Y aunque algunas partes de la economía han mostrado resiliencia, como el mercado laboral, también han empezado a aparecer las primeras señales de debilidad, y se estima que lo sigan haciendo gradualmente. Valdrá la pena seguir este proceso, sobre todo, porque las pequeñas empresas ahora manifiestan que su principal preocupación son los elevadísimos tipos de interés, incluso por delante del aumento de la inflación.

La medida clave de la inflación subyacente se ha reducido un poco y la inflación de los servicios básicos no relacionados con la vivienda cayó al 0,1 % intermensual —el menor aumento, sin incluir el alquiler de vivienda, desde julio de 2022—. Esto es crucial, ya que el presidente Powell indicó que la inflación de los servicios básicos, excluida la vivienda, es clave para determinar si las presiones inflacionistas están retrocediendo.

El espacio europeo camino a la normalización

En el espacio europeo, la situación sigue siendo dinámica, aunque cabe prever que se normalice, evolucione y se desacelere de forma similar a Estados Unidos. Las subidas de los tipos de interés de 100 puntos básicos del primer trimestre implican que la demanda de préstamos cayó nuevamente de forma drástica según la última encuesta sobre préstamos del BCE para el primer trimestre publicada a finales de abril. De hecho, las condiciones crediticias prácticamente vuelven a ser tan restrictivas como las observadas durante la crisis de la zona euro de 2011, según Morgan Stanley.

La combinación de factores como el retroceso de la inflación, las pausas de los bancos centrales o el hecho de que estén llegando a la meta, así como la desaceleración del ritmo de crecimiento (desde niveles demasiado «calientes»), sería un paso positivo y reforzaría nuestra tesis «goldilocks» de un buen carry y de que los diferenciales de crédito seguirían obteniendo buenos resultados a partir de los niveles actuales en un escenario de crecimiento más débil (o contracción leve), algo ya señalado y entendido por los inversores.

Mantenemos una postura positiva respecto al mercado Investment Grade del espacio europeo, y prevemos que seguirá ofreciendo rendimientos de carry atractivos. Parece poco probable que se dé una crisis financiera con todas las de la ley, ya que tanto la Fed como el BCE parecen estar acercándose al final de sus ciclos de endurecimiento.

La Fed está dando muestras de pisar el freno, mientras que el BCE, tras haber aumentado sustancialmente los tipos en el primer trimestre, parece estar cerca de sus máximos a consecuencia de la caída en la demanda de préstamos y las perspectivas de una inflación moderada.

Las condiciones actuales del mercado, junto a una postura más prudente de los bancos centrales, ofrecen a los inversores buenas oportunidades de valor relativo, especialmente a quienes podrían haberse perdido el repunte de comienzos del año.

 

 

 

 

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