Perspectivas mtx: la revolución digital de Latinoamérica toma forma

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En pocas palabras

  • Millones de personas en Latinoamérica hicieron su primera operación en línea al principio de la pandemia de COVID-19. Con este cambio de mentalidad, se prevé que la penetración del comercio electrónico en la región experimente un crecimiento saludable.
  • Sin embargo, una gran parte de la población de esta región está todavía infrabancarizada o sin bancarizar. La creciente influencia del sector de la tecnología financiera podría ayudar a reducir la brecha con el resto del mundo.
  • Combatir dicha brecha también supone abordar los problemas socioeconómicos derivados de un acceso insuficiente a los servicios financieros, como la falta de acceso al crédito al consumo, no disponer de ahorros para la jubilación o la recaudación de impuestos.

 

Les damos la bienvenida a la primera edición de este año de Perspectivas mtx.

A lo largo del año publicaremos estos Viewpoints para destacar acontecimientos interesantes en sectores y regiones del ámbito de los mercados emergentes mundiales. En mtx, somos inversores fundamentales bottom-up con un enfoque claro en empresas líderes en sus sectores que tienen el potencial de mejorar los niveles de rentabilidad con el tiempo. Por este motivo, dedicamos una parte importante de nuestro tiempo a analizar el posicionamiento en la industria y los posibles motores de rentabilidad futura para las empresas. Como parte de la serie Perspectivas mtx, queremos compartir algunos de estos conocimientos con nuestros lectores de forma regular. Como siempre, agradecemos sus comentarios y preguntas, así que no duden en ponerse en contacto con nosotros si desean debatir algún asunto con más detalle.

La brecha se estrecha: cómo la revolución digital en Latinoamérica puede ayudar a reducir la brecha respecto al resto del mundo

«El dinero en efectivo es el rey»: se trata de una frase conocida en todo el mundo y hay pocas regiones en las que sea más relevante que en Latinoamérica (LatAm). Con una población estimada de en torno a 650 millones de personas (Banco Mundial, 2022), la región de LatAm ha quedado significativamente por detrás de la mayoría de zonas del mundo en lo que respecta al acceso a los servicios bancarios y financieros (véase el gráfico 1). De hecho, según el Banco Mundial, nada más y nada menos que 120 millones de personas (el 26 % de la población de más de 15 años) están «sin bancarizar» en esta región, es decir, no tienen una cuenta en una institución financiera o un proveedor de servicios de dinero móvil. Si añadimos a esa cifra el porcentaje de población infrabancarizada, no sorprende que una cantidad considerable de las operaciones siga haciéndose en efectivo (el 58 % de las compras en puntos de venta según la estimación de un artículo de Forbes1 de 2022).

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Un desglose más detallado de las cifras revela que existe un amplio abanico de diferencias entre los países de la región. Con la segunda mayor población, de casi 128 millones de personas, México va a la zaga en el acceso a los servicios bancarios (aunque los datos de México son algo obsoletos y la brecha con respecto a otros países de LatAm podría haberse reducido bastante). Pese a que el problema no es tan grave en Brasil, el país más grande de la región con una población de 215 millones de personas, hay un margen de mejora considerable en comparación con las principales economías desarrolladas, como EE. UU., Francia o Alemania.

Problema y oportunidad

En resumen, este tipo de situación genera problemas socio económicos graves y supone un obstáculo importante para una de las prioridades de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que aspiran a garantizar que todas las personas tengan los mismos derechos a los recursos económicos, incluidos los servicios financieros (Objetivo 1: fin de la pobreza). En efecto, los problemas asociados a que buena parte de la población cuente con un acceso insuficiente a los servicios financieros son muchos y variados, como que millones de personas no tengan acceso a crédito al consumo (p. ej., tarjetas de crédito o préstamos personales), no dispongan de ahorros o inversiones cuando se acerca la jubilación, la imposibilidad de acceder a bienes y servicios en línea, la seguridad de las operaciones, conducir sin un seguro de automóvil o con uno inapropiado o la recaudación de impuestos.

Si bien la solución evidente al problema depende de los bancos regionales, observamos que, en países como Brasil, los bancos suelen centrarse en los segmentos más acaudalados de la sociedad. Sin embargo, existe un movimiento creciente en el sector de la tecnología financiera en Latinoamérica que podría servir de catalizador principal para cerrar la brecha entre la región y el resto del mundo. Aunque habría múltiples ganadores si se redujera el porcentaje de población sin bancarizar (incluidos los consumidores, los prestamistas y los comercios locales), creemos que hay un grupo de empresas que podría beneficiarse significativamente.

Aumento del comercio electrónico

Dado el nivel considerable de operaciones que todavía se realizan en efectivo, no sorprende que la tasa de penetración del comercio electrónico en Latinoamérica se encuentre por detrás de la del resto del mundo. Las estimaciones incluidas en el manual de comercio electrónico de Goldman Sachs (véase el gráfico 2)2 sitúan la penetración en línea de la región en torno al 19 % en 2022, cifra que sigue de cerca la media mundial sin China, de alrededor del 25 %.

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No obstante, la pandemia de COVID-19 a principios de 2020 supuso que mucha gente se viera forzada a recurrir a la actividad en línea; incluso un artículo de Latin America Reports3 estimaba que 13 millones de personas en LatAm hicieron una operación electrónica por primera vez al principio de la pandemia. Con este cambio de mentalidad que afecta a tanta gente en la región, se prevé que la penetración del comercio electrónico en Latinoamérica experimente un crecimiento anual saludable a partir de los niveles actuales (véase el gráfico 3).

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¿El ganador se queda con todo?

No exactamente, pero el mercado del comercio electrónico latinoamericano está bastante concentrado, ya que tres de los principales actores disfrutaban en 2022 de una cuota de mercado estimada del 42 %. En Brasil, responsable de la mayor parte del mercado de comercio electrónico en LatAm (alrededor del 41 %, según un estudio de Goldman Sachs ), la posición dominante de estos líderes del mercado es incluso más significativa, pues se estima que su cuota de mercado es del 59 %. Esta hegemonía no es fácil de imitar, y las empresas que deseen apoderarse de esta posición tendrían que invertir importantes cantidades para intentar entrar en el mercado.

Estas empresas se encuentran en una posición única para ofrecer a sus clientes líneas de crédito a corto plazo y sacar a más gente de la categoría “sin bancarizar”, puesto que, a diferencia de los bancos, su atención no se centra en los segmentos más ricos de la sociedad. Sus grandes cuotas de mercado y su acceso único a los datos de los clientes les permitirían hacerlo de forma razonable, ya que se trata de suscribir líneas de crédito, lo cual naturalmente es importante desde el punto de vista de la rentabilidad. Además, al ampliar los créditos, no solo seguirían integrando a los clientes en sus ecosistemas, hecho esencial para mantener la fidelidad de estos, sino que también les permitiría fomentar un mayor crecimiento y aumentar la rentabilidad operativa.

Aparte del comercio electrónico, otros sectores latinoamericanos también pueden beneficiarse de la reducción de la brecha de la población no bancarizada ofreciendo importantes servicios financieros y productos de protección. Pongamos como ejemplo las compañías de seguros. Si bien toda la población de Brasil está cubierta por la sanidad pública, las estadísticas muestran que menos de una cuarta parte tiene acceso a la sanidad privada, que suele disponer de instalaciones más sofisticadas y, por supuesto, menores tiempos de espera, lo cual puede ser vital en caso de enfermedades mortales como el cáncer. Muchas de las compañías de seguros más grandes de la región suelen ofrecer una larga lista de productos de protección (como seguros de ahorro, de vida y de automóvil) y proporcionan crédito al consumidor y préstamos educativos. Asimismo, estos negocios pueden disfrutar de un crecimiento saludable, en especial a medida que más consumidores salgan de la categoría “sin bancarizar” y estén más dispuestos a explorar los diferentes tipos de productos financieros y de protección a su alcance y las diversas formas disponibles para adquirirlos.

¿Cuáles son los riesgos principales?

Como con todas las inversiones, no podemos estar seguros de los resultados, y algunos riesgos tienen que considerarse seriamente. Entre ellos se encuentran el aumento de los niveles de competencia y la incapacidad de las empresas involucradas para aplicar con éxito sus estrategias. Una mayor regulación es otro riesgo que no deberíamos infravalorar teniendo en cuenta lo que hemos presenciado en otras partes del mundo, donde las autoridades han intervenido para limitar la influencia de los gigantes del comercio electrónico en lo que respecta a servicios financieros (como Alibaba y Ant Group en China). Pese a que algunos países grandes, como Brasil o Argentina, revisan regularmente sus políticas en materia de finanzas personales y préstamos de tarjetas de crédito, la amenaza de una regulación muy restrictiva no parece inminente en LatAm. Esto se debe a que en estos países existe una demanda elevada de líneas de crédito y otros productos financieros, lo que significa que cualquier legislación que limitara el acceso sería considerada impopular y dañaría tanto el consumo como el crecimiento económico.

¿Un futuro mejor?

Parece que Latinoamérica va por el buen camino en cuanto al acceso a los servicios bancarios y financieros, lo cual es muy positivo desde un punto de vista social. En algunos aspectos, la pandemia de COVID-19 aceleró un movimiento que tenía que producirse en algún momento y se prevé un sólido crecimiento de las operaciones en línea durante los próximos años. Este crecimiento crea oportunidades atractivas para las empresas que tengan la capacidad de ayudar a aquellos que todavía tienen que pasar a la categoría de «bancarizados» y, como comentábamos antes, los mayores beneficiarios podrían ser los sectores del comercio electrónico y los seguros. Vemos que aquí hay en juego una dinámica sectorial fascinante que tiene el potencial de generar mayores niveles de rentabilidad en el futuro, que es justo el resultado que buscamos para nuestros clientes.

 

 

 

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