Crisis alimentaria mundial: ¿Cómo pueden los inversores ayudar a paliarla?
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En pocas palabras
- La lucha contra el hambre en el mundo está resultando cada vez más difícil debido a la escalada de los precios de los alimentos como consecuencia de la guerra, los problemas en las cadenas de suministro y el cambio climático.
- Mejorar el suministro de alimentos es una tarea compleja, en parte por los problemas relacionados con el daño a la biodiversidad y los riesgos de las emisiones de las actividades agrícolas.
- Los inversores activos de “impacto” pueden desempeñar un papel invirtiendo capital en empresas que ofrezcan soluciones para estos problemas.
- En este momento vemos interesantes oportunidades de inversión a lo largo de toda la cadena de valor de los alimentos.
- Estas inversiones también respaldan muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, además de promover el cambio social.
Una pandemia y una guerra han sido suficientes para acabar con décadas de avance en la lucha contra el hambre en el mundo. ¿Tienen alguna utilidad las estrategias de inversión en esta situación crítica? Nosotros creemos que sí. Los gestores de valores en el ámbito de la inversión de impacto tienen la ambición de contribuir a la mejora medioambiental y social a través de una asignación de capital y un compromiso perspicaces. Creemos que, si se hace bien, las soluciones aportadas por las empresas elegidas por los gestores de activos tendrán un efecto significativo.
En 2020, más de 2.300 millones de personas, prácticamente un tercio de la población mundial, carecían de acceso a una alimentación adecuada.1 En las próximas décadas, habrá 2.000 millones más de bocas que alimentar, principalmente en regiones en situación de inseguridad alimenticia. La pasada pandemia y la invasión rusa de Ucrania, uno de los principales productores de cereales del mundo, no solo han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de nuestro sistema energético, sino, también, de nuestras cadenas de suministro agrícolas. El bloqueo del transporte de cereales y el ataque de los grandes depósitos pueden causar la muerte a personas de Oriente Medio o del Cuerno de África. Esta es una dimensión que nosotros en Occidente, a menudo preocupados por los precios de los alimentos, no siempre somos capaces de reconocer. Y las olas de calor de este verano y los incendios forestales han empeorado la situación.
Después de la agresión de Rusia, los precios de los alimentos alcanzaron máximos históricos. La escalada del índice de precios de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)2 (ver gráfico 1) comenzó a moderarse tras la apertura de un corredor para el paso de las exportaciones de cereales y fertilizantes a través del mar Negro en julio. No obstante, la inflación de los precios de los alimentos sigue por encima del 9% en muchos países, con las preocupantes consecuencias de pérdida de poder adquisitivo.
Se necesita capital para hacer frente a estos retos
No existe una solución rápida. Sin embargo, las gestoras de activos, aunque no son los típicos solucionadores de problemas, sí pueden ayudar a hacer frente a todos estos retos. Su ayuda se presenta en forma de inversión de capital en empresas que venden productos para la mejorar de la resiliencia a largo plazo de la cadena alimenticia. Por ejemplo, los inversores de impacto suelen centrarse en formas de aumentar la productividad de los suelos, la reducción del desperdicio de alimentos, la mejora del acceso y la seguridad alimentaria, el apoyo a los pequeños agricultores y ganaderos, la reducción de las emisiones y la protección y la recuperación de la biodiversidad.
Cantidad de alimentos, más que calidad
Producir más alimentos sin utilizar productos químicos tóxicos y sin dañar el planeta es complicado. La emergencia alimenticia ha puesto freno temporalmente3 a la lucha de la Unión Europea a favor de la agricultura orgánica, piedra angular de la estrategia de la UE para 2030 Farm to Fork (F2F) anunciada en mayo de 2020, ya que reducir la cantidad de fertilizantes y pesticidas químicos podría disminuir la productividad en un momento en que aumentar la cantidad es vital.
Por ese mismo motivo, los biocombustibles basados en cultivos (“primera generación” están actualmente en cuestión, pese al apoyo inicial de la UE como parte de su iniciativa “Fit for 55”.4 Se teme un incremento del uso de maíz, caña de azúcar o aceite de palma para biocombustibles de primera generación y no para producción de alimentos. Los llamados biocombustibles de segunda generación, producidos con residuos alimentarios, algas o biomasa no comestible, podrían ser una respuesta al conflicto ético que plantea. De hecho, Estados Unidos está trabajando en el avance de biotecnologías y el uso de la ciencia para producir biocombustibles (junto a medicamentos, biofertilizantes y bioplásticos, por citar solo algunas).5 Debido a que la agroindustria global es el sector que contribuye en más de una cuarta parte a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del mundo,6 el avance en este campo es importante, a pesar de la complejidad de su objeto.
De los tractores y las recicladoras a los piensos fabricados con algas
Algunos ejemplos de lo que consideramos empresas o áreas de actividad interesantes ilustran nuestra forma de pensar. Cuando se trata de incrementar la eficiencia agrícola, vemos a los agricultores invertir en una mejor maquinaria, equipada con tecnología moderna, como cámaras para distinguir una planta cultivada de una hierba espontánea y así proporcionar alimento solo a la plantación. De igual modo, tractores equipados con sistemas de navegación por satélite guían a los agricultores a los segmentos pendientes de arar, evitando así el riesgo de comprimir en exceso el terreno, ya que es perjudicial para la biodiversidad y empobrece el suelo. Por ejemplo, uno de los mayores fabricantes de maquinaria agrícola del mundo vende tractores sofisticados y sistemas de aspersión que mejoran la eficiencia agrícola.
El uso de residuos de productos de alimentación es también un área en la que invertir. Esto podría incluir inversiones en empresas especializadas, como un gran recolector mundial de aceite de cocina usado, así como de residuos procedentes del procesamiento de animales. La materia prima se convierte en ingredientes de uso alimenticio (por ejemplo, gelatinas, colágeno, etc.), pienso para animales y biocombustible de segunda generación, el llamado diésel renovable.
Para estar presentes en el ámbito de las dietas basadas en plantas, los inversores también pueden fijarse en una empresa que venda ingredientes clave para las hamburguesas veganas que ofrece una importante cadena de restaurantes, o en una empresa propietaria de marcas como Linda McCartney, muy popular entre los aficionados británicos a las salchichas vegetarianas.
En cuanto a la protección de la biodiversidad, creemos que la materia prima a base de algas producida por una empresa de los Países Bajos es un buen ejemplo de innovación. Permite a las piscifactorías alimentar a su salmón (rico en ácidos grasos omega3, a los que se atribuyen propiedades saludables) sin sacrificar peces pequeños del océano. Además, la empresa ayuda a reducir el desperdicio de alimentación animal: su pienso reduce el riesgo de generación de hongos y levaduras en los alimentos para animales y, por tanto, el riesgo de trastornos digestivos, salmonella y bacteria E. coli en los animales.
Otra empresa interesante es uno de los principales proveedores de servicios medioambientales y de limpieza de EE.UU. El grupo opera incineradores,7 presta servicios de gestión de residuos peligrosos y recicla aceite de motor para producir lubricantes. Una de sus divisiones ayuda al restablecimiento de la biodiversidad: por ejemplo, tras el desastre que supuso el vertido de petróleo de BP en el Golfo de México en 2010,8 este grupo fue una de las organizaciones contratadas para limpiar el océano y las costas. Intervino en numerosos aspectos de la respuesta al vertido, incluidos los trabajos de contención, eliminación y tratamiento final y eliminación/reciclado del producto recuperado. Proporcionó equipos, movilizó a miles de trabajadores y ayudó en la captura de una parte del petróleo derramado, permitiendo una recuperación más rápida de la flora y la fauna.9
Actualmente vemos atractivas oportunidades de inversión a lo largo de toda la cadena de valor de los alimentos, en los segmentos de agricultura ecológica, acceso y seguridad alimenticia, alimentos veganos y vegetarianos, reciclado y gestión de residuos alimentarios, tratamiento de agua y biodiversidad. Por lo general, cualquier explotación debe contribuir a uno o varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS), como el ODS 2 “Hambre cero”, el ODS 6 “Agua limpia y saneamiento”, ODS 14 “Vida submarina” y ODS 15 “Vida de ecosistemas terrestres”. Y las posibilidades para los inversores son enormes en un contexto de innovación continua y cambios en las preferencias de los consumidores. Por ese mismo motivo, el acceso a semillas y equipos para los pequeños agricultores es un “facilitador” importante para una transformación social positiva. En resumen, trabajar por mejorar el medioambiente y las condiciones sociales es algo que debería hacer que los inversores de impacto quieran venir a trabajar cada día.
1. Prevalence of moderate or severe food insecurity, La Organización Mundial de la Salud, julio 2021.
2. El índice de Precios de los Alimentos de la FAO (FFPI) es una medida de la variación mensual en los precios internacionales de una cesta de productos básicos de alimentación, que consiste en un promedio de los índices de precios de cinco grupos de productos básicos ponderado con arreglo a las cuotas medias de exportación de cada uno de los grupos en el periodo 2014-2016.
3. Brussels braces for ‘acrimonious’ fight over reducing pesticides, Politico, 8 de Agosto de 2022 (
https://www.politico.eu/article/brussels-brace-acrimonious-fight-reducing-pesticide/
)FT, EU reviews sustainable food plans as Ukraine war disrupts imports, 20 de marzo de 2022 (
https://www.ft.com/content/f99d784c-0448-4552-ab8b-e77ed68ea173
).
4. Safeguarding food security and reinforcing the resilience of food systems, Comisión Europea, 23 de marzo de 2022
https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/food-farming-fisheries/key_policies/documents/safeguarding-food-security-reinforcing-resilience-food-systems.pdf
5. The United States Announces New Investments and Resources to Advance President Biden’s National Biotechnology and Biomanufacturing Initiative, The White House FACT SHEET, 12 de septiembre de 2022 (
https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2022/09/14/fact-sheet-the-united-states-announces-new-investments-and-resources-to-advance-president-bidens-national-biotechnology-and-biomanufacturing-initiative/
).
6. Our World in Data, 2019 (
https://ourworldindata.org/food-ghg-emissions#:~:text=Food%20is%20responsible%20for%20approximately,for%2031%25%20of%20food%20emissions
)
7. En EE.UU., país en el que más se acumulan residuos en los vertederos, la empresa tiene, con mucho, la mayor capacidad de incineración de su sector y participa activamente en el reciclaje. Sus servicios representan una solución integral y ayudan a reducir la cantidad de residuos que acaban en vertederos.
8. 1.300 millas de costa se vieron afectadas, 82.000 aves y cerca de 26.000 animales marinos murieron, de acuerdo con el Centro para la diversidad biológica
https://www.biologicaldiversity.org/programs/public_lands/energy/dirty_energy_development/oil_and_gas/gulf_oil_spill/a_deadly_toll
9. No obstante, según datos de los científicos, muchas especies siguen afectadas, con una población inferior a la que tenían antes del vertido. Por el contrario, otras especies han demostrado una importante recuperación, como, por ejemplo, el pelícano marrón, el ave oficial del estado de Luisiana. Fuente: The National Geographic, 17 de abril de 2020.
https://www.nationalgeographic.com/animals/article/how-is-wildlife-doing-now--ten-years-after-the-deepwater-horizon