Tres razones para invertir en renta variable de mercados emergentes
Asset management
Tras una década de retornos por debajo de la media, creemos que la renta variable de mercados emergentes está llamada a escribir un nuevo capítulo, más brillante, y que cualquier sufrimiento a corto plazo se verá compensado con creces por la oportunidad de ganancias a largo plazo. He aquí las tres razones:
1. Valoraciones atractivas de las acciones de mercados emergentes
Cuesta creer que la renta variable de mercados emergentes cotizara alguna vez con una prima considerable respecto a los mercados desarrollados pero es exactamente lo que sucedió al final del superciclo de las materias primas de 2000-2011. Desde entonces, esa prima se ha evaporado y esta clase de activos cotiza ahora con un 44 por ciento de descuento con respecto a las acciones de mercados desarrollados, de acuerdo con la PER de Shiller: la ratio precio/beneficio ajustada cíclicamente que actualiza diez años de beneficios a la inflación.
Si bien la PER de Shiller carece de poder predictivo sobre los retornos a corto plazo, esta ratio puede ser un potente indicador de las rentabilidades a largo plazo y, como tal, no se puede pasar por alto.
2. El dólar de EE.UU. podría debilitarse ahora que la Fed ha realizado la mayor parte de sus grandes subidas de tipos
Habida cuenta de la velocidad a la que la Reserva Federal estadounidense ha subido sus tipos de interés este año, a nadie sorprende que el billete verde se haya revalorizado considerablemente. La fortaleza del dólar es negativa para la renta variable de EM y viceversa. Sin embargo, con las cifras del IPC de octubre apuntando a una ralentización del ritmo de la inflación en ese país, la Fed podría comenzar a levantar el pie del acelerador en lo que se refiere a subidas futuras.
Esas podrían ser buenas noticias para las acciones de EM y con las posiciones de los inversores en renta variable de EM un 2,5 por ciento por debajo de su media a largo plazo, cifrada en el nueve por ciento, un repunte del sentimiento podría ser la señal para que fluyan grandes cantidades a esta clase de activo. Por poner esta oportunidad en contexto, JP Morgan estima que unas afluencias de aproximadamente 750.000 millones de dólares devolverían el promedio a la posición a largo plazo del nueve por ciento.
3. Los bancos centrales de mercados emergentes han gestionado la inflación mejor que sus pares de mercados desarrollados
En lo que se refiere al apoyo de la política monetaria, los bancos centrales de países desarrollados como la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra tienen una brecha considerable que cerrar entre el nivel actual de los tipos de interés y el que hace falta para controlar las presiones inflacionarias, que se mantienen persistentemente elevadas.
Por contraste, los bancos centrales de mercados emergentes se han mostrado más proactivos en la gestión de las presiones inflacionarias, en lo que han tenido ciertamente más práctica estos últimos años. La figura 4 ilustra la diferencia entre el actual tipo oficial de referencia y la inflación, que es amplia en Reino Unido, Europa, EE.UU. y Canadá en comparación con India, México, China y Brasil. Así pues, los mercados emergentes parecen pisar tierra bastante firme.