El camino correcto para la consecución de los objetivos de “net zero”

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En pocas palabras

  • La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 27) nos recuerda que los países en desarrollo soportan la mayor parte de los efectos negativos de emisiones que se producen principalmente en países desarrollados.
  • Si las empresas occidentales son la causa de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero y del agotamiento de los recursos naturales, es su responsabilidad trabajar para conseguir el objetivo “net zero”.
  • Un método común para medir el avance de una empresa en la senda de la descarbonización es el de la huella de carbono pero, en nuestra opinión, es un indicador demasiado limitado.
  • A nuestro juicio, el método de las “emisiones potenciales evitadas” (PAE), que propone el equipo de inversión de impacto de Vontobel, tiene un alcance más integral y pone a la vista los verdaderos beneficios medioambientales del producto de una empresa.

Una nueva Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) concluirá en breve y nos preguntamos qué novedades traerá. Aparte de generar titulares acerca de los objetivos, nuevos o reiterados, de reducir emisiones, la cumbre que se celebra en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheij en la segunda semana de noviembre nos ha traído algunas verdades incómodas. Por ejemplo, que el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) es más alto que nunca1, y que las emisiones son generadas principalmente por los países más industrializados del mundo, dejando que África, Sudamérica y Asia carguen con los efectos negativos.

Si las empresas occidentales son la causa de la mayoría de las emisiones de GEI y del agotamiento de los recursos naturales, les corresponde a ellas poner remedio. Una forma de hacerlo es adoptar una estrategia para la reducción de las emisiones de carbono y, naturalmente, ponerla en práctica. Dentro de esta línea, el número de empresas con compromisos de “net zero”2 aumentó significativamente en 2021 debido al endurecimiento del marco regulador, la presión de los accionistas o el ejemplo de otras empresas, como muestra un estudio realizado por Bank of America (ver gráfico 1). En la práctica, este compromiso queda reflejado en la incorporación por los equipos gestores del objetivo de descarbonización en su proceso de toma de decisiones.

No son tantos los héroes en el camino hacia el “net zero”

Sin embargo, no parecen siempre tan claros los objetivos de “net zero”. El diario New York Times, por poner un ejemplo, asegura que estos objetivos podrían dar lugar a promesas vacías e, incluso, obstaculizar los esfuerzos por detener el cambio climático, con demasiadas empresas avanzando por ese camino sin un verdadero proyecto efectivo3. Muchas, además, solo se centran en los alcances 1 y 2, es decir, las emisiones de carbono generadas durante el proceso industrial, dejando fuera las emisiones de alcance 3, que se producen a lo largo de toda la cadena de valor y todo el ciclo de vida del producto (ver gráfico 2). Otra cuestión espinosa es la dependencia de tecnologías en fases iniciales de desarrollo, como la captura de carbono, para la reducción de las emisiones. El NYT señala que, hasta la fecha, solo existen 19 plantas en todo el mundo, cantidad que apenas basta para eliminar las emisiones anuales producidas por 700 estadounidenses. El diario también hace referencia a la práctica de esconderse detrás de “soluciones naturales”, como la plantación de árboles, para compensar emisiones.


Huella de carbono frente a emisiones potenciales evitadas

A pesar de ello, la iniciativa del mundo empresarial para reducir las emisiones de carbono es encomiable, a nuestro juicio. Pero, ¿qué significa para los inversores, y cómo pueden ayudar a conseguir los objetivos de emisiones “net zero”?

Comenzando por un punto de partida muy extendido, el de la huella de carbono, hay inversores que para sus carteras de empresas se fijan más en que tengan una huella de carbono baja antes que en el cumplimiento de peer group. Sin embargo, en nuestra opinión, este indicador es demasiado limitado, ya que normalmente solo tiene en cuenta las emisiones de carbono de los alcances 1 y 2 de las empresas (ver definición más arriba), y dejan fuera parte del efecto que tienen sus productos y servicios en el mundo real. Por ejemplo, las empresas tecnológicas, como las agrupadas por las siglas FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) o sus equivalentes chinos (Baidu, Alibaba, o Tencent), tienen una huella de carbono baja en comparación con su cifra de facturación o su capitalización bursátil, y sin embargo sus actividades hacen poco por reducir la repercusión en el clima.

¿Cuál podría ser una alternativa posible? Como gestores activos con capacidad para examinar a cada candidato en profundidad, nos hemos apoyado en los conocimientos de los expertos en el clima de la firma ISS ESG, para desarrollar un método denominado “emisiones potenciales evitadas” o PAE (por sus siglas en inglés). Al abarcar las emisiones de toda la cadena de valor, permite hacer una valoración de la contribución potencial de una empresa a la mitigación del cambio climático, y promover así una inversión orientada a soluciones. Para verificar las credenciales de sostenibilidad de las empresas que forman parte de una cartera o de las posibles candidatas, pedimos a los equipos directivos que proporcionen datos para calcular las emisiones evitadas4 en comparación con un producto estándar o un sector de referencia.

Para ilustrar la diferencia entre estos métodos, veamos un ejemplo concreto. Si incluimos todas las emisiones de la cadena de valor completa de un aerogenerador (fabricación, instalación y desmantelamiento5), vemos que emite aproximadamente 640 toneladas de dióxido de carbono por megavatio de potencia instalada. Por el contrario, si tenemos en cuenta el volumen de emisiones de CO2 que un aerogenerador “evita” si se compara con una central eléctrica generada por combustibles fósiles, llegamos a una cifra de 50 (ver gráfico 3). Hay muchos otros ejemplos que ponen de relieve la ventaja de aplicar un método más completo. En nuestra opinión, aplicando el indicador PAE se comprueba el beneficio medioambiental de viajar en tren frente a viajar en automóvil, o la ventaja de los edificios energéticamente eficientes frente a los que carecen de aislamiento.

En conclusión: algunas empresas sobresalen en términos de huella de carbono, pero una mirada más de cerca revela que sus logros no siempre resisten un examen más detenido. Creemos que dirigir el foco a los campeones “reales” que descubre el método PAE integral ofrece una recompensa mucho mayor, aunque su investigación requiera más tiempo y esfuerzo. En nuestra opinión, empresas interesantes en este sentido serían Vestas, fabricante danés de aerogeneradores; Saint-Gobain, proveedor francés de vidrio de alta resistencia para edificios; o Andritz, proveedor austriaco de equipos para centrales hidroeléctricas.


 

 

 


1. Greenhouse Emissions Rise to Record, Erasing Drop During Pandemic, publicación en blog del Fondo Monetario Internacional, 30 de junio de 2022. https://www.imf.org/en/Blogs/Articles/2022/06/30/greenhouse-emissions-rise-to-record-erasing-drop-during-pandemic
2. “Net zero” es la expresión acuñada para aludir a la capacidad de un país o una empresa para eliminar de la atmósfera la misma cantidad de carbono que la que emite. De conseguirse, el calentamiento global se detendría, teóricamente.
3. Net Zero Global Warming – just a flaw? New York Times: Opinion Video , Julio de 2022
4. Emisiones evitadas son las emisiones que se habrían producido de no haberse tomado una medida o de no haber intervenido de una manera concreta. Ver también Potential Avoided Emissions (PAE): Dataset & Bespoke offering, ISS ESG, abril de 2022.
5. Para comparación entre entidades comparables, hemos incluido los alcances 1, 2 y 3 para el cálculo de la huella de carbono.

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