La economía circular hace que la rueda siga girando
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En pocas palabras
- La economía circular, popularizada a través de expresiones como “cero residuos”, “derecho a reparar” o “del campo a la mesa”, tiene su origen en el conocimiento de que los recursos son finitos.
- Las empresas que consigan reducir su consumo de materias primas es probable que aumenten sus beneficios y cuota de mercado, lo que en última instancia podría beneficiar a los inversores.
- Entre los ejemplos de éxitos empresariales basados en la economía circular del pasado se encuentra la scooter italiana Vespa.
- Creemos que identificar potenciales ganadores en este campo requiere una investigación a fondo y una cuidada selección, es decir, una gestión activa.
Si está buscando una historia de economía circular que se convirtiera en un inmenso éxito, ahí tiene el caso de la icónica scooter Vespa, ingeniada apresuradamente en una Italia que salía de la II Guerra Mundial a partir de repuestos diseñados originalmente para aviones.
Esa transformación fue fruto de la necesidad. Lo que siguió a la posguerra fueron décadas de abundancia marcadas por cadenas de suministro funcionando a la perfección y vertederos de “chatarra electrónica”1 a rebosar, que nos hicieron olvidar que los recursos son finitos. Pero esto está empezando a cambiar. Hoy nos enfrentamos a una situación similar a la del creador de la Vespa, Enrico Piaggio: cómo sacar el mejor partido a materiales escasos o reutilizar productos que de otra manera terminarían en una montaña de deshechos. Mientras tanto, el apetito planetario por las materias primas no para de crecer (véase el gráfico 1).
Gráfico 1: La creciente avidez por las materias primas es incompatible con una economía sostenible
Bienvenidos al mundo de la economía circular en el siglo XXI, aunque sea en sus primeros estadios. Según un estudio de la empresa de servicios profesionales Accenture, nos encontramos hoy en una etapa de “baja circularidad” con menos del 10 por ciento de la economía mundial superando el corte. No obstante, esto ya constituye una mejora con respecto al enfoque previo de “fabricar-usar-tirar”.2 Hay indicios de que la mentalidad de los consumidores está cambiando. A modo de evidencia anecdótica, sopésense expresiones como “cero residuos”, “derecho a reparar”, “del campo a la mesa” o “cradle to cradle”3 que han comenzado a influir en nuestro pensamiento. O, dentro de la esfera empresarial, adviértase la ascensión de la impresión 3D, una tecnología que reduce al mínimo el consumo de materiales.4 Según Goldman Sachs, una economía circular podría contribuir a sumar 4,5 billones de dólares de producto económico adicional en 2030, y 25 billones de dólares en 2050.5
De las viejas cajas de cartón a las piezas de coches de segunda mano
Si los gestores de activos y los inversores quieren surfear esta ola, tendrán que evolucionar y cuestionarse sus visiones o procesos de inversión de cuando en cuando. Por nuestra parte, hemos abordado la cuestión de cómo ponderar mejor la gestión del ciclo de vida útil perfeccionando nuestro proceso de filtrado. Para conseguir mayor granularidad, hemos definido dos nuevas medidas denominadas economía circular y materiales funcionales, con el ánimo de identificar oportunidades de inversión vinculadas a empresas líderes.
Algunas de ellas han hecho de la circularidad parte de su modelo de negocio. Un ejemplo sería la irlandesa Smurfit Kappa, que produce embalajes a partir de fibras recicladas y fibras primarias sin tratar. La creciente tendencia a sustituir los envases de plástico por soluciones basadas en papel también ofrece perspectivas. Una preocupación es la subida de precios de las cajas recicladas, un material que se sitúa en el núcleo del modelo de economía circular de la empresa. Gracias a su modelo de negocio, se ajusta al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12, “producción y consumo responsables”.
Otros ejemplos serían dos empresas norteamericanas, Clean Harbors y LKQ Corporation. La primera se dedica a recoger aceite de motor usado que a continuación convierte en lubricantes “nuevos”. La segunda recopila componentes de vehículos de desguace para su reutilización en reparaciones mecánicas. La empresa ha establecido un amplio mercado de segunda mano con las pertinentes comprobaciones de calidad del producto. Merece la pena señalar que la idea de comprar piezas de coches usados –o el coche entero, ya que estamos– se ha generalizado aún más si cabe en la era de las interrupciones en las cadenas de suministro globales post-Covid.6
La idea de circularidad ha dado lugar a una nueva rama de start-ups tecnológicas centradas en la alimentación. La californiana Apeel Sciences, por ejemplo, ha desarrollado un revestimiento vegetal comestible que impide que las frutas o las verduras se pudran en entornos no refrigerados.
Alcanzar los cero residuos a través de la circularidad
Como consumidores, nos hemos acostumbrado a pagar un recargo sobre nuestros aparatos electrónicos o las botellas de plástico con el fin de garantizar que se reciclen correctamente. Los grupos de defensa de los consumidores y los organismos reguladores han sido en gran medida fundamentales para introducir estos cambios y el mundo de las empresas se ha tenido que adaptar. Hoy en día, la Unión Europea, por ejemplo, en el marco de su plan multi-milmillonario para alcanzar la neutralidad del carbono en 2050, está haciendo que las empresas vayan por la senda “verde”. El denominado Green Deal o Pacto Verde comprende la Taxonomía de la UE, un sistema de clasificación que distingue las actividades económicas “sostenibles” de las “no sostenibles”.
Otra iniciativa es la legislación del “derecho a reparar”, dentro de la Unión Europea, en lo que se refiere a los aparatos electrónicos. Llevando todo esto al siguiente nivel, ¿podría la reducción a cero de los residuos convertirse en el siguiente objetivo? Goldman Sachs Research ha señalado que, si bien los compromisos relativos a un balance neto de cero emisiones de carbono se ha convertido en moneda común, son muchas menos las promesas de “cero residuos”. Lo cual parece extraño porque el 70 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero está directamente vinculado al tratamiento y utilización de materiales,7 según el banco neoyorquino.
Diseño, procesos… y algo de suerte
La afluencia masiva de inversiones que acompañará a esas evoluciones resulta halagüeña para las empresas que se alinean con objetivos medioambientales, por muy idealistas que estos sean. Entre las potenciales beneficiarias estarán aquellas cuyos productos y cadenas de suministro reflejen la idea de una economía circular, ya sea gracias a una planificación cuidadosa o a una jugada maestra como la que produjo el icono italiano, la Vespa. Y, en algún momento, esas empresas exitosas, cuidadosamente seleccionadas, podrían pisar a fondo el acelerador de las carteras de los inversores (un acelerador eléctrico y sostenible, se entiende).
Información importante
Las empresas mencionadas se comentan con fines meramente ilustrativos y no debe considerarse una recomendación de comprar, mantener o vender valores. No cabe realizar asunciones sobre la rentabilidad o resultados de alguna de las empresas citadas o de los valores asociados a la misma. Cierta información aquí recogida puede incluir proyecciones o afirmaciones prospectivas sobre acontecimientos futuros o evoluciones financieras futuras de países, mercados y/o inversiones. Dichas afirmaciones son meras opiniones y los hechos o resultados reales pueden diferir sustancialmente y, por tanto, no se debe confiar indebidamente en dicha información prospectiva. Vontobel se reserva el derecho de realizar, en cualquier momento y sin previo aviso, cambios y correcciones en la información y las opiniones aquí expresadas.
1. BofA Global Research destacó que la cantidad de “chatarra electrónica” que se tira cada día en Estados Unidos es el equivalente de 1.000 ordenadores y que se prevé que los vertederos estadounidenses alcancen su capacidad máxima en 18 años. Scarcity Primer, 23 de febrero de 2022.
2. Investigación de Accenture citada en la publicación del Foro Económico Mundial (FEM) Circular Economy and Material Value Chains; A circular car industry could slash carbon emissions – here’s how [Economía circular y cadenas de valor sustanciales; una industria circular del automóvil podría recortar las emisiones de carbono: he aquí cómo]
https://www.weforum.org/agenda/2021/01/circular-car-industry-could-slash-carbon-emissions-accenture/
3. AUna expresión acuñada en 2010 por William McDonough y Michael Baumgart en Cradle to cradle: Remaking the way we make things [De la cuna a la cuna: rehaciendo nuestra manera de hacer las cosas]. Según este concepto, los procesos de producción deberían disponerse para prestar atención a las preocupaciones medioambientales y sanitarias.
4. Waste to wealth: The circular economy advantage [Del residuo a la riqueza: la ventaja de la economía circular], Peter Lacy and Jakob Rutqvist, 2016, citado en la publicación de Goldman Sachs Research The evolution towards a circular economy [La evolución hacia una economía circular], 3 de mayo de 2022..
5. Goldman Sachs Research publicado el 3 de mayo de 2022, en el que se cita Waste to wealth: The circular economy advantage, Peter Lacy y Jakob Rutqvist, 2016.
6. How Surging Used-Car Prices Are Turning Vehicles Into a Profitable Investment [Cómo la subida de los precios de coches de segunda mano está convirtiendo los vehículos en una inversión rentable], Bloomberg, 16 de marzo de 2022
https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-03-16/used-car-prices-are-surging-here-s-how-people-are-making-a-profit
7. Goldman Sachs Research cita The Circularity Gap Report 2022 [El informe de la brecha de la circularidad 2022], una publicación de Circle Economy, una cooperativa con sede en Ámsterdam centrada en la economía circular.
https://www.circularity-gap.world/2022