Día Mundial del Agua 2024: ¿Amenazará la escasez de agua la estabilidad mundial?

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Como analizamos en detalle en el informe técnico The Quest for Resources el año pasado, los inversores de todas las clases de activos deberían tener muy presente la disponibilidad y el acceso a los recursos naturales. Es uno de los principales motores de la geopolítica y la economía mundial, y todas las naciones dependen de estos recursos para mantener o mejorar el nivel de vida, desarrollar la macroeconomía y fomentar la industria. La abundancia de recursos y el acceso a ellos influyen de forma muy importante en el poder geopolítico y determinan el ámbito de influencia de una nación a escala mundial. Son una fuente fundamental de riesgo político: de hecho, según las Naciones Unidas, el 40 % de los conflictos están relacionados con los recursos naturales.1

Junto con el aire limpio, la luz solar, los alimentos y la vivienda con calefacción, el agua es uno de los recursos naturales esenciales para la vida. Está presente en todas las situaciones de nuestra vida cotidiana, en muchas ocasiones de manera más sutil que cuando nos duchamos o bebemos. A primera vista parecería que no hay escasez de agua en nuestro planetaya que casi el 70 % de la superficie terrestre es agua.2

Pero, en realidad, la gran mayoría de ese agua es salada y solo el 2,5 % es agua dulce apta para la agricultura y la industria, y una proporción aún menor es apta para el consumo humano.3 Y la historia se complica aún más: solo 1/3 de este agua es accesible en la superficie o está almacenada en aguas subterráneas, lo que significa que, en total, menos del 1 % de las reservas totales de agua de la Tierra es accesible y potable.4 El resto del agua dulce se encuentra en glaciares y en los casquetes polares.

La demanda mundial de agua dulce: un recurso escaso

Aunque generalmente asociamos el agua dulce con ese recurso esencial que sale del grifo, el 70 % del agua dulce se utiliza para fines agrícolas, mientras que el 18 % se emplea en la industria. De alguna manera, todo esto forma parte de nuestras vidas: permite cultivar los alimentos que comemos y fabricar los productos que usamos a diario. Pero solo queda un 12 % disponible para el consumo doméstico, es decir: el agua que sale del grifo.

En resumen, la demanda mundial de agua seguirá creciendo en los próximos años, pues, según las Naciones Unidas, la población pasará de los 8000 millones actuales a 9700 millones de habitantes en 2050 y a 10 300 millones en 2100.5 La mayor parte de este crecimiento demográfico se está produciendo en mercados emergentes que experimentan un aumento del nivel de vida. Si unimos esto al riesgo del cambio climático, la escasez de agua plantea un desafío importante que, por desgracia, ha llegado para quedarse y que probablemente empeorará si los ciudadanos de las sociedades industrializadas siguen consumiendo al ritmo actual, tanto de forma directa como indirecta. En el Día Mundial del Agua de este año, una celebración anual de las Naciones Unidas, es importante reconocer que aproximadamente el 47 % de la población mundial sufre actualmente escasez de agua al menos un mes al año. Y parece que el problema va a agravarse con el tiempo: el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el mundo estima que 6000 millones de personas se verán afectadas por la escasez de agua limpia en 2050.6

Como ocurre con todos los recursos naturales, la distribución de los recursos hídricos es desigual. Si comparamos la proporción global de la población de un país con los recursos hídricos reales del mismo, resulta evidente que países como Rusia y Estados Unidos, así como Europa y América Latina en su conjunto, se encuentran en una posición relativamente cómoda. En el otro extremo, China y la India, que representan la mayor parte de la población mundial, sufren escasez de agua. Huelga decir que el acceso al agua, y en particular los volúmenes de agua necesarios para la agricultura y la industria, se convierte en un tema geopolítico de primer orden. Para aliviar la escasez de agua y la desigualdad, los países están interconectados, no solo por ríos y lagos, sino también por cuencas subterráneas, y dependen de acuerdos comerciales y de la diplomacia. De una población mundial de 8000 millones de personas, más de 3000 millones dependen de agua que cruza fronteras nacionales. Sin embargo, solo 24 países tienen acuerdos de cooperación para todas sus aguas compartidas. Además, la logística del transporte de agua a través de las fronteras es terriblemente difícil: es muy costoso transportarla a grandes distancias y es inevitablemente una fuente de conflictos para el futuro. Las Naciones Unidas prevén que las regiones más vulnerables a los conflictos relacionados con la escasez de agua son África Occidental y Oriental, el norte de Oriente Medio y las zonas limítrofes de Asia Central, Oriental y Meridional. Esta última región podría convertirse en escenario de posibles conflictos futuros en torno a las cuencas hidrográficas entre potencias importantes a escala mundial como la India, Pakistán y China, todas ellas ya inmersas en conflictos geopolíticos y económicos.

La promesa de la agricultura de precisión

¿Cómo podemos abordar este problema estructural tan grande? Al menos una parte de la respuesta puede estar en la tecnología: una realidad importante que hay que reconocer es el uso ineficiente de los recursos en la agricultura. En resumen, desperdiciamos una gran cantidad de agua y otros recursos clave al cultivar nuestros alimentos. El creciente uso de la agricultura de precisión representa un gran avance. Utiliza diferentes tecnologías para optimizar el rendimiento de los cultivos y reducir el uso de recursos, residuos y el impacto medioambiental. Estas tecnologías incluyen GPS, tecnologías de teledetección como drones y satélites para la recopilación de datos, sensores de suelo para medir variables clave, tecnología de tasa variable para la aplicación selectiva de productos químicos agrícolas, y robótica y automatización para realizar tareas como la siembra, la cosecha y la poda con mayor precisión y eficiencia.

El uso de tecnologías de agricultura de precisión, en comparación con los métodos agrícolas tradicionales, podría suponer una disminución del uso de agua, herbicidas, energía y fertilizantes de entre un 20 y un 25 %, y un aumento del rendimiento de los cultivos superior al 10 %. Teniendo en cuenta el crecimiento de la población y el aumento de las necesidades de recursos antes mencionadas, esto podría marcar un punto de inflexión.

 

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Agua para la paz

El lema del Día Mundial del Agua de este año es «Agua para la paz». Las Naciones Unidas están reconociendo cómo el uso global y la creciente demanda de agua competirán cada vez más con la oferta y la incapacidad de distribuirla fácilmente de forma equitativa. Aumentar la inversión en tecnología que pueda ayudar a resolver este problema crucial es una forma importante de abordar esta fuente potencial de conflictos y crear una dinámica positiva.

 

 

 

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