¿Ha llegado el momento de adaptarse?
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Las ventajas de invertir en soluciones para mitigar el cambio climático, como las energías renovables y la electrificación del transporte, llevan tiempo siendo objeto de un amplio debate. En comparación, la adaptación al clima es un concepto menos conocido, definido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) como el proceso de ajustarse al clima actual o previsto y a sus efectos. El concepto de invertir en soluciones y tecnologías de adaptación es cada vez más popular, dada la creciente gravedad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos y los daños que están causando desde el punto de vista humano, ecológico y financiero. Es posible que este interés por la adaptación se acentúe aún más en los próximos años, en especial, dado el reciente cambio de administración en Estados Unidos.
En este Viewpoint, examinamos más de cerca las ventajas de invertir en soluciones de adaptación y las oportunidades que pueden llegar a ofrecer a los inversores globales. También planteamos una pregunta muy importante: ¿en qué punto se encuentran los conjuntos de oportunidades de adaptación y mitigación en el ámbito de las acciones cotizadas globales? Para responder a esta pregunta, comparamos las posiciones de una cesta de valores de adaptación global con el conjunto de oportunidades de la estrategia Vontobel Global Environmental Change (GEC). Más adelante, abordamos detalles más específicos, pero adelantamos que hay un buen grado de coincidencia.
Las consecuencias del aumento de las temperaturas
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 2024 fue el año más cálido jamás registrado, al superar en cerca de 1,55 °C los niveles preindustriales1. De hecho, los datos de la OMM confirman que los últimos diez años (2015-2024) han sido los diez más cálidos de los que se tiene constancia. Esta clara tendencia en el calentamiento global trae consigo una serie de consideraciones vitales, como el ritmo de inversión en la mitigación del cambio climático (¿se están construyendo y conectando a la red fuentes de energía renovables con la suficiente rapidez?) y la capacidad de la humanidad para adaptarse a esta nueva realidad de vivir en un planeta más caliente.
Un clima más cálido contribuye a un sinfín de problemas, entre ellos, una mayor intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías e incendios forestales. El deshielo y la expansión térmica o el calentamiento de los océanos es otro problema importante, pues aumentan el volumen de agua marina que llega a tierra durante las tormentas, provocando graves daños por inundaciones. Según una alarmante estadística, el grupo asegurador Swiss Re advierte de que un aumento de la temperatura global en 3,2 °C de aquí a 2050 podría mermar hasta un 17 % el PIB mundial.
Más importante que el coste financiero es el coste humano del cambio climático: millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares cada año. El Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC) calcula que los fenómenos meteorológicos extremos están provocando desplazamientos más intensos y frecuentes de personas en todo el mundo. El IDMC calcula que, en los últimos diez años, se han producido una media de 21,9 millones de desplazamientos de personas al año relacionados con peligros meteorológicos2. Y no se trata de un problema exclusivo del mundo en desarrollo. La Oficina del Censo de Estados Unidos descubrió que casi 2,5 millones de personas se desplazaron en el país durante 2023 debido a fenómenos meteorológicos extremos, como tornados, incendios forestales y huracanes3. Los incendios forestales de Los Ángeles de enero de 2025 fueron un desafortunado recordatorio de la gran escala que pueden alcanzar estos fenómenos.
Las ventajas de la adaptación
Consideramos que hay buenas razones por las que los inversores deberían plantearse invertir en empresas que ofrecen tecnologías y soluciones de adaptación. En primer lugar, las soluciones en este ámbito pueden reducir la exposición y la vulnerabilidad a los efectos climáticos mediante el desarrollo de la capacidad de adaptación, que el IPCC define como la capacidad de los sistemas, las instituciones, los seres humanos y otros organismos para adaptarse ante posibles daños, aprovechar las oportunidades o afrontar las consecuencias. Un excelente ejemplo de ello son las inversiones necesarias para las infraestructuras vitales de un país, como las redes de energía, el transporte, el agua y el saneamiento. Mejorar la resiliencia de estos ámbitos vitales de las infraestructuras debería contar con un apoyo firme tanto de los gobiernos como de las comunidades locales, sobre todo cuando los fenómenos meteorológicos extremos ponen de manifiesto los puntos débiles de las estructuras actuales. La decisión de los gobiernos de respaldar tales inversiones es también menos controvertida dadas las ventajas en tiempo real que pueden proporcionar a las comunidades locales, tanto en términos de seguridad —pensemos en las inversiones en protección contra inundaciones, por ejemplo— como de desarrollo económico. Por el contrario, las inversiones en mitigación suelen considerarse un bien público cuyas ventajas no se materializarán hasta pasados muchos años (por ejemplo, los parques eólicos terrestres y marítimos) y pueden plantear un riesgo moral o un problema de parasitismo desde el punto de vista económico.
De hecho, la adaptación al clima ocupa un lugar destacado en las directrices políticas del mandato de la nueva Comisión de la Unión Europea (UE). Durante su actual mandato de cinco años, que se extiende hasta noviembre de 2029, la Comisión aspira a desarrollar un Plan Europeo de Adaptación al Clima orientado a apoyar a los Estados miembros en la aplicación de medidas de adaptación de forma más inteligente y más rápida. Los fundamentos económicos de esta iniciativa de la UE se resumen en un reciente informe del Banco Mundial, según el cual los costes de adaptación en la UE podrían oscilar entre 15 000 y 64 000 millones de EUR anuales. Sin embargo, se calcula que las catástrofes relacionadas con el clima costaron a Europa más de 77 000 millones de EUR en 2023, lo cual destaca la necesidad de invertir ahora4. Esta brecha de adaptación a escala global pone de manifiesto interesantes oportunidades de inversión: las ideas de adaptación podrían constituir una fuente de diversificación más allá de la financiación tradicional de la mitigación del cambio climático. Dicho esto, los argumentos de inversión se vuelven aún más resilientes si las soluciones de una empresa ayudan a abordar problemas tanto de adaptación como de mitigación.
Desde el punto de vista de la inversión, también es cada vez más fácil identificar a las empresas que conciben soluciones de adaptación debido al creciente número de taxonomías de adaptación que se han desarrollado en los últimos años. Por ejemplo, un análisis reciente del grupo de trabajo Global Adaptation and Resilience Investment (GARI) y MSCI Sustainability Institute concluyó que una de cada diez empresas de un universo de aproximadamente 8 000 empresas cotizadas ofrece productos y servicios de adaptación y resiliencia5. Este tipo de análisis sugiere que la adaptación es una opción viable para los inversores en el ámbito de las acciones globales cotizadas. Y también nos devuelve a la pregunta que planteábamos al principio: ¿en qué punto se encuentran estas taxonomías de adaptación en los conjuntos de oportunidades de mitigación existentes?
Para ayudar a responder a esta pregunta, revisamos las posiciones de una de estas taxonomías, que se publicó en enero de 20256. Al elaborar la taxonomía, los autores identificaron catástrofes naturales clave relacionadas con el tiempo y el clima cuya gravedad y frecuencia están aumentando. En este sentido, se consideraron como tales las sequías, las inundaciones, las olas de calor y el calor extremo, las tormentas y ciclones y los incendios forestales. A continuación, se identificó a las empresas expuestas a soluciones de adaptación a estos peligros naturales. El número total de empresas identificadas fue ligeramente inferior a 400.
Al comparar estas empresas con nuestro propio conjunto de oportunidades en el marco de la estrategia GEC, descubrimos que aproximadamente la mitad también formaban parte del conjunto de oportunidades de GEC. Esta cifra se reduce a algo menos de la mitad (46 %) cuando se tienen en cuenta empresas únicas, lo cual evita que se cuenten por duplicado empresas que contribuyen a más de un peligro natural. Al ajustar los universos para un cribado básico en clave ESG y un tamaño de capitalización de mercado (<1 000 millones de capitalización bursátil), la coincidencia de nombres aumentó aún más, hasta el 59 % y el 56 %, respectivamente. En cuanto a los peligros naturales, el universo de GEC presentaba la mayor coincidencia en lo relativo a inundaciones y sequías, y la menor en incendios forestales y tormentas y ciclones. En resumen, estos resultados sugieren que muchas empresas cotizadas ofrecen soluciones que se ajustan tanto a los objetivos de adaptación como a los de mitigación.
Más vale prevenir que curar
Creemos que las medidas de adaptación son cada vez más importantes, dada la mayor frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos. En consecuencia, numerosos inversores buscan asignar capital a empresas que aporten soluciones en este ámbito. Como se ha demostrado anteriormente, es probable que los inversores en estrategias tradicionales de mitigación del cambio climático ya tengan cierta exposición a soluciones de adaptación a través de empresas que ofrecen soluciones que encajan en ambos campos, el de la adaptación y el de la mitigación. Podría decirse que este tipo de empresas son más atractivas y resilientes desde el punto de vista de la inversión, dados sus beneficios inmediatos y futuros para la sociedad. Dicho esto, pensamos que los inversores no deben perder de vista un dicho muy sabio: más vale prevenir que curar. En nuestra opinión, sigue siendo vital que continuemos mitigando y descarbonizando la economía, algo necesario si queremos lograr un futuro más sostenible para todos.
1. www.wmo.int: WMO confirms 2024 as warmest year on record at about 1,55 ºC above pre-industrial level, 10 de enero de 2025.
2. www.internal-displacement.org: Internal Displacement in 2024: Monitoring the crisis, measuring progress, 10 de diciembre de 2024.
3. Encuesta del pulso de los hogares de la Oficina del Censo de Estados Unidos, semana 63, 8 de noviembre de 2023.
4. www.worldbank.org: Europe Urgently Needs to Increase Its Disaster and Climate Resilience, 15 de mayo de 2024.
5. www.msci-institute.com: Methodology: Developing an investible universe of climate adaptation and resilience companies, 14 de marzo de 2024.
6. Jefferies: Resilient Returns: The Investment Case for Climate Adaptation, 20 de enero de 2025.