Una transición grande y bella

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El panorama de inversión en 2025 está siendo sido complejo, como poco. Las dudas sobre el excepcionalismo estadounidense, los aranceles y el cambiante patrón del comercio global, las tensiones geopolíticas, los tipos de interés y la independencia de la Fed son solo algunos de los obstáculos que han tenido que sortear los inversores. Otra área de inquietud para muchos es el futuro compromiso del mundo con la transición energética, dado el regreso del presidente Trump a la Casa Blanca y las muy publicitadas opiniones de su administración sobre la energía renovable. Los cambios introducidos en julio en la política fiscal de EE. UU. en el marco de la «gran y hermosa ley» de Trump, que incluyó la reducción de muchos de los créditos fiscales medioambientales implementados en el marco de la Ley de reducción de la inflación (IRA, por sus siglas en inglés), solo han reforzado la percepción de que la transición energética está estancándose o incluso finiquitada.

No tenemos tales preocupaciones y creemos firmemente que la transición a una economía con menos emisiones de carbono ha venido para quedarse. Mientras que el apoyo de las medidas políticas en EE.UU. ciertamente se ha reducido, la seguridad energética que conlleva el creciente uso de fuentes de energía renovable (RES, por sus siglas en inglés) sigue siendo una prioridad estratégica para la mayoría de las demás regiones del mundo (tanto desarrolladas como emergentes). Fundamentalmente, ya no es solo una elección ética o moral: la energía renovable, las soluciones tecnológicas de construcción y los vehículos eléctricos ahora son económicamente competitivos. De hecho, las tecnologías renovables más maduras, como la solar y la eólica terrestre, siguen siendo la nueva fuente de suministro energético más barata y rápida en casi todo el planeta y entrañan riesgos tecnológicos limitados. Sí, es razonable predecir que habrá más baches en el camino, pero en algunos aspectos nunca hemos tenido tan claro cuál es el destino.

2024 fue un año récord

Según su informe anual, Bloomberg estima que la inversión en la transición energética global superó los 2 billones de dólares por primera vez durante 20241. Esta cifra supone una tasa de crecimiento de aproximadamente un 11 por ciento respecto a las inversiones totales realizadas en año anterior y los sectores más maduros del transporte electrificado, la energía renovable y las redes eléctricas representan un 90 por ciento del gasto total. Hay que admitir que la tasa de crecimiento anual del 11 por ciento fue inferior a las de años anteriores. Sin embargo, esto se entiende por varias razones: los problemas de exceso de capacidad en partes de la cadena de suministro (como la solar), unos tipos de interés más altos en todo el mundo y la normalización general de las tasas de crecimiento que puede esperarse cuando las tecnologías pasan a lo largo de su ciclo de vida natural a una fase más madura.  

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Desde una perspectiva regional, la contribución de China a la transición energética ha aumentado sustancialmente y el país ahora es el claro líder global. Con un gasto de más de 800 000 millones de dólares, China representó casi un 40 por ciento de la inversión total en el espacio de la transición energética global en 2024. El aumento de la inversión de China respecto al año anterior también supuso dos tercios del incremento de gasto total del mundo durante 2024. En cambio, la contribución de Estados Unidos fue mucho más baja, al situarse en aproximadamente un 16 por ciento. No obstante, cabe señalar que incluso durante el mandato del presidente Biden (una administración favorable a las políticas medioambientales que reincorporó a EE. UU. al Acuerdo de París e introdujo la IRA), la contribución del país no superó el 19 por ciento.      
 

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«¡Es la economía, estúpido!»

Si bien el crecimiento histórico de la inversión en la transición energética ha sido asombroso, la gran pregunta, por supuesto, es por qué creemos que estas inversiones seguirán creciendo en el futuro. En nuestra opinión, la justificación económica de las tecnologías renovables maduras es difícil de rebatir. En términos del coste uniformizado de la electricidad, las RES son cada vez más competitivas, particularmente la energía solar y la eólica terrestre, mientras que la eólica marítima y el almacenamiento en baterías están acercándose al nivel donde deben estar. Dada la cada vez mayor demanda exigida a redes eléctricas en todo el mundo (más detalles sobre esta cuestión abajo), esta necesidad de generar más energía nunca ha sido tan crucial como ahora, y es difícil ignorar las eficiencias de costes que aportan las RES.

Pese a la retórica, esta dinámica está materializándose en el mundo real y la financiación de proyectos de combustibles fósiles ha caído notablemente en los ocho primeros meses de 2025 en comparación con el mismo periodo del año pasado. De hecho, el volumen de préstamos de los seis mayores bancos de Wall Street para proyectos de petróleo, gas y carbón se ha reducido un 25 por ciento durante este periodo de ocho meses2. Esta es una tendencia a la baja que no muchos podrían haber previsto a comienzos de año, dada la promesa del presidente Trump de «¡Perfora, cariño, perfora!». Si bien creemos que los recientes cambios de políticas en Estados Unidos ciertamente van a reducir el ritmo de instalaciones de energía limpia, algunos expertos siguen previendo que se construirán 300 gigavatios de energía solar y eólica en el país entre 2025 y 2030, lo que se sumaría a los 500 gigavatios de energía renovable que había disponibles en EE. UU. a finales de 20243. En otras palabras, el crecimiento en EE. UU. probablemente será más lento, pero será crecimiento al fin y al cabo. 

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Si miramos el lado de la demanda de la ecuación, la creciente demanda de energía no solo se debe al crecimiento de la población y a la electrificación de nuestras vidas (simplemente piense en el número de dispositivos en su hogar que necesitan cargarse), sino a las enormes necesidades energéticas de los centros de datos para que funcionen los avances en inteligencia artificial (IA). Se prevé que la demanda de electricidad para centros de datos en Europa aumente nada menos que un 150 por ciento entre 2024 y 20354. Y puesto que las grandes empresas del espacio de los hiperescaladores están teniendo compromisos climáticos creíbles5, podemos deducir que se van a necesitar grandes cantidades de energía limpia. Al margen de las políticas, no hay más turbinas de gas disponibles para la generación eléctrica tradicional a causa de las restricciones de capacidad de los fabricantes, y volver a poner en marcha centrales nucleares en desuso puede llevar al menos cinco años. En nuestra opinión, esto convierte a las RES en la mejor opción para incrementar rápidamente la generación de energía e impulsar el desarrollo de la IA.

Para acomodar esta energía extra procedente de las RES, no hay duda de que se necesita una notable inversión en las redes eléctricas de todo el mundo. En nuestro Viewpoint anterior, ¿Se ha estancado la transición energética?, explicamos que el apagón eléctrico de abril de 2025 en España y Portugal puso de relieve la necesidad de que esta inversión comience lo antes posible. Si bien puede elogiarse a España por ser un líder en la adopción de RES (particularmente solar) y a menudo registra precios negativos de la electricidad6, el país no ha logrado el mismo ritmo de desarrollo cuando se trata de invertir en la resistencia de su red. Creemos que esta experiencia servirá como un indicador útil para muchos otros países de todo el mundo que tienen las mismas aspiraciones de descarbonizar sus redes eléctricas y contribuirá a aumentar los niveles de inversión que vemos en la transición energética. 

Muy exagerada 

«Las noticias de mi muerte son muy exageradas» es una famosa cita atribuida al escritor y humorista estadounidense Mark Twain, cuando supuestamente se refirió a un artículo periodístico que había informado erróneamente de su fallecimiento. De forma similar, creemos que la retórica en torno a la transición energética está llevando a muchos a proclamar falsamente su defunción. Como con cualquier proceso a largo plazo, no es razonable esperar que avance de forma suave y lineal. Sin duda, habrá periodos en los que la percepción será positiva y otros en los que será negativa y ciertamente estamos de acuerdo en que el último año ha sido complicado, dado el entorno político.

Sin embargo, creemos que esta percepción negativa está enmascarando algunas verdades vitales, incluida la justificación económica del creciente uso de tecnologías renovables. Ya no se trata tan solo de una opción ética: las tecnologías renovables maduras son económicamente competitivas y tienen sentido desde una perspectiva financiera. Además, es importante recordar los avances que estamos haciendo. Expertos como Michael Liebreich7 exponen su visión de que bastaría con que el crecimiento futuro real de la energía renovable fuese «algunos puntos porcentuales» más alto que el del PIB global para abandonar por completo los combustibles fósiles de forma gradual en las próximas décadas8

Seguimos creyendo que este entorno puede ofrecer fuertes factores de impulso estructurales a las empresas que ofrecen soluciones escalables para los desafíos medioambientales. Sí, habrá baches en el camino, pero creemos firmemente que hay que mantener el rumbo. En nuestra opinión, la transición energética es grande y bella y ha venido para quedarse.

 

 

 

 

 

1. BloombergNEF, «Energy Transition Investment Trends 2025», 30 de enero de 2025.
2. BloombergNEF, «Banks’ fossil fuel heel turn», 6 de agosto de 2025.
3. BloombergNEF, «The Energy Transition: Resilient or Under Threat?», 14 de agosto de 2025.
4. Ember, «Grids for data centres: ambitious grid planning can win Europe’s AI race», 19 de junio de 2025.
5. BloombergNEF, «Power Hungry Data Centers Are Driving Green Energy Demand», 18 de agosto de 2025.
6. Financial Times, «The story behind Spain’s solar power meltdown», 11 de agosto de 2025.
7. Michael Liebreich es Presidente y CEO de Liebreich Associates. Es Senior Contributor de Bloomberg New Energy Finance, empresa que fundó en 2004 y vendió a Bloomberg en 2009.
8. BloombergNEF, «Liebreich: The Pragmatic Climate Reset», 28 de julio de 2025.

 

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