La clave está en la calidad
Puede ser difusa, difícil de identificar. La calidad no es un concepto nuevo y puede tener diferentes significados según el sector y el mercado. Entonces, ¿cómo puede asegurarse de que su cartera incluye calidad?
El “income” está de vuelta. Tras un par de años en barbecho, ahora se espera que las yields de los bonos de alta calidad, que hasta hace no mucho apenas superaban el 2-3 %, pasen a ser de entre un 7 y un 8 %.
Esta fuerte subida de las yields marca un punto de inflexión para los inversores. Aquellos que hace tiempo exigían a sus gestores patrimoniales ingresos de entre el 6 y el 8 % no tenían más remedio que conformarse con lo que había y adentrarse en el voluble mundo del crédito CCC, pero ahora creemos que podrían acceder a esas yields con bonos de buena calidad.
Si bien las yields llevan bajas varios años, creemos que los inversores han recuperado su capacidad para obtener buenos resultados en renta fija con total confianza y de forma estable. Es por ello que aquí presentamos las cinco razones más importantes por las que creemos que los bonos serán una buena opción de inversión a tener en cuenta en 2024.
Los últimos dos años han sido complicados para los inversores en renta fija. Quizás por ello no sorprenda que tantos se hayan pasado al efectivo o al cuasi-efectivo, en especial letras del Tesoro, con el fin de ayudar a proteger el capital.
Este enfoque de preservación del capital parecía tener sentido hasta la fecha. Pero no creemos que este discurso vaya a mantenerse a medida que nos acercamos a los tipos máximos. El coste de oportunidad actual de no tener duración y, por consiguiente, asumir un riesgo de reinversión en carteras que, supuestamente, incluyen inversiones a un plazo relativamente largo, ha inclinado la balanza hacia el otro lado de tal forma que nos atrevemos a afirmar que mantener liquidez en cartera podría perjudicar a los clientes durante los próximos años.
Ahora podemos decir con certeza que el coste de oportunidad de mantener liquidez en cartera probablemente sea muy alto en estos momentos. Puede encontrar más información sobre el coste de mantener liquidez en cartera aquí.
Gran parte de la volatilidad que ha tenido lugar en el mercado de renta fija en los últimos años era consecuencia del lastre de los tipos. El hecho de que los bancos centrales intentaran combatir la inflación implicaba una subida de los tipos básicos y la adopción de una política monetaria restrictiva que, en última instancia, endureció las condiciones monetarias y afectó negativamente a los inversores en bonos.
Si bien quizás aún no le hayamos ganado la guerra a la inflación, ahora parecemos estar más cerca de la victoria, y el mensaje que están recibiendo los inversores por parte de los bancos centrales de todo el mundo es que estamos ya en tipos máximos.
Por consiguiente, no esperamos que los bonos soberanos vayan a suponer un obstáculo importante para el mercado en 2024. Los bancos centrales están dando a entender que habrá recortes y hay quien aún pronostica que la Reserva Federal de EE. UU. aplicará el primer recorte de tipos ya en el mes de marzo. Aunque pueda parecernos demasiado pronto, el final de las subidas de los tipos de interés y la llegada de una nueva realidad en la que estos empiecen a bajar poco a poco plantean un panorama ciertamente alentador.
Hacía mucho tiempo que las yields no eran tan atractivas como las que ofrece actualmente el mercado de bonos. Desde los bonos soberanos a largo plazo hasta los instrumentos Investment Grade y High Yield, las yields que pueden obtenerse ahora son muy superiores a las disponibles durante el reciente ciclo de subidas de los tipos.
¿Qué significa esto? Resumiendo, significa que los inversores pueden obtener el “income” (los ingresos) que desean sin necesidad de asumir tanto riesgo como anteriormente. Los inversores ya no tienen que recurrir a una combinación de estrategias de alto riesgo para conseguir una rentabilidad atractiva, sino que la mayoría ya puede encontrar lo que busca en productos de renta fija de alta calidad y menos volátiles.
Los bonos de alta calidad que hasta hace no mucho ofrecían una rentabilidad de apenas un 2-3 % se mueven ahora en torno al 6, 7 u 8 %, lo cual supone un punto de inflexión para los inversores. Además, se prevé que la inflación baje hasta situarse en el objetivo del 2 % en los próximos trimestres, por lo que la rentabilidad real que los inversores pueden obtener de la renta fija parecerá aún más atractiva.
No hace tanto, el debate en torno a la posibilidad de una recesión dura y el declive de las economías era el escenario básico para muchos estrategas y analistas, algo que ha cambiado radicalmente.
Ahora la mayor parte de los inversores ―coincidiendo con nuestra propia perspectiva oficial― parten de la base de un aterrizaje suave o una recesión leve, y ninguno de estos supuestos sería malo desde el punto de vista del crédito. Lo que normalmente es desfavorable para el crédito es un aterrizaje brusco que derive en un deterioro de las economías y un panorama marcado por el repunte de las tasas de impago.
En el caso de que se produjese una recesión, creemos que será leve. Muchos cambios han tenido lugar en los últimos 12 meses y, ahora que finalmente parece haberse controlado la inflación, las perspectivas para las economías son más halagüeñas, por lo que las oportunidades para los inversores en renta fija deberían ser mucho mejores.
Las perspectivas económicas más optimistas tienen un efecto directo sobre los ratios financieros de las empresas. La buena situación financiera de la que gozaban los bancos, empresas y consumidores antes de que diera comienzo el ciclo de subidas ha permitido, al parecer, contener el deterioro previsto para los ratios de crédito, y parte además de niveles muy saludables teniendo en cuenta los valores históricos. En consecuencia, las tasas de impago se han mantenido por debajo de lo que muchos habían previsto, lo que también se ha reflejado en los ratings crediticios de las empresas.
La conclusión es que estamos seguros de que los inversores en bonos tienen muchos motivos para el optimismo en 2024. Tras duros episodios de volatilidad en los mercados y subidas de tipos por parte de los bancos centrales, creemos que todo apunta a que este será uno de los años más prometedores en mucho tiempo en lo que a renta fija se refiere. Los inversores deberían poder encontrar un nivel de income atractivo independientemente del nivel de tolerancia al riesgo, en un contexto marcado por la subida de las yields, la contención de los impagos y el descenso de la inflación.
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