Fixed Income 101: la liquidez
TwentyFour
¿Qué es la liquidez?
La liquidez se define como la capacidad de comprar o vender activos con rapidez, en un volumen suficiente y con un impacto mínimo en los precios. Un emisor se considera líquido si sus bonos se negocian con regularidad, atraen a un amplio conjunto de compradores y vendedores y presentan diferenciales de compra-venta estrechos.
En el universo de la renta fija, que abarca una gama diversa de valores, desde la deuda pública más líquida y negociada con mayor frecuencia hasta ámbitos más especializados como el crédito privado, la liquidez es especialmente importante. La liquidez se ve reforzada por una amplia participación de los inversores en los mercados secundarios, que les permite rotar posiciones con costes de transacción limitados.
Espectro indicativo de liquidez en la renta fija
La liquidez no es binaria
La liquidez es más compleja que considerar líquidos los activos que se negocian con frecuencia e ilíquidos los que no. Un bono HY en libras esterlinas, por ejemplo, puede ser menos líquido que un bono soberano francés, pero eso no significa que no vaya a negociarse. De hecho, algunos de los bonos considerados «menos líquidos» siguen negociándose a diario.
La liquidez no consiste solo en si un activo puede venderse, sino en qué volumen, en qué plazo y a qué precio puede venderse. Algunos bonos pueden negociarse con poca frecuencia, no porque no exista demanda, sino porque están en manos de inversores a largo plazo. Incluso los bonos que se negocian con menos frecuencia pueden encontrar compradores, aunque venderlos con rapidez puede exigir una concesión en el precio.
La liquidez en la renta fija ha evolucionado
Antes de la crisis financiera mundial, los grandes bancos de inversión eran los principales creadores de mercado de la renta fija y mantenían una liquidez considerable en sus balances. Los inversores compraban y vendían bonos a través de los intermediarios de las entidades financieras, que aportaban liquidez asumiendo a la vez el riesgo.
Desde la crisis financiera mundial, el aumento del coste del capital y los requisitos regulatorios han encarecido para los bancos el mantenimiento de activos. Esto ha reducido los balances de los intermediarios y ha contribuido a un desplazamiento hacia la negociación electrónica, recortando la capacidad de los creadores de mercado para asumir riesgo. Como resultado, la volatilidad del mercado afecta cada vez más a la liquidez de la renta fija.
Factores determinantes de la liquidez
Volumen
- Los bonos de mayor tamaño suelen atraer una demanda más amplia de los inversores institucionales y una mayor cobertura por parte de los intermediarios, lo que sostiene un mercado secundario líquido.
Frecuencia del emisor
- Los emisores frecuentes suelen tener varios bonos en circulación con distintos vencimientos. Esto ayuda a crear una curva del emisor líquida, lo que permite a los inversores comparar bonos que pueden tener rango pari passu con otra deuda del mismo emisor y negociar con frecuencia entre plazos.
Calificación crediticia
- Una calificación más alta suele dar al emisor acceso a un conjunto más amplio de inversores, en particular aquellos con mandatos exclusivamente IG. Esto contribuye a un mercado secundario más profundo, especialmente durante una fase bajista del mercado, cuando los inversores tradicionalmente rotan hacia activos con calificaciones más altas.
Estructura del instrumento
- La deuda de mayor rango suele contar con un conjunto de inversores potenciales más amplio que los valores más complejos y especializados, como los bonos de capital adicional de nivel 1 (AT1), incluso si ambos bonos proceden del mismo emisor. A medida que se desciende en la estructura de subordinación y la deuda se vuelve más junior y especializada, la liquidez por lo general se reduce.
Base inversora y apoyo de los intermediarios
- Una base inversora amplia puede mejorar la demanda en el mercado secundario si los gestores de carteras necesitan reducir o deshacer una posición. Los grandes bancos colocadores (bookrunners) pueden ayudar a distribuir los bonos en el momento de la emisión a través de su red de creación de mercado, lo que sostiene la liquidez del mercado secundario.
Por qué la liquidez importa a los gestores de carteras
En la construcción de la cartera, consideramos que la parte más importante de la selección de activos es el análisis fundamental del bono y de su emisor; sin embargo, la liquidez sigue siendo un factor clave para los gestores a la hora de decidir si invierten en un bono. En periodos de tensión, la liquidez puede agotarse, lo que da lugar a diferenciales de compra-venta más amplios y mayores concesiones en los precios. Por ello, los gestores pueden ascender en la curva de calidad crediticia y centrarse en activos negociados con más frecuencia. Para prepararse, mantienen una asignación suficiente de activos líquidos, lo que les ayuda a atender los reembolsos sin verse obligados a vender posiciones de alta convicción en condiciones poco atractivas.
Para los gestores activos de carteras, la liquidez influye en el tamaño de las posiciones. Pueden sentirse cómodos manteniendo una asignación relativamente modesta de un bono si este puede negociarse de forma eficiente. Poseer una parte mayor de la misma emisión podría dificultar la salida de la posición y reducir la flexibilidad.
El perfil de liquidez adecuado también depende de los periodos de tenencia y los horizontes de inversión del fondo. Una estrategia que mantiene inversiones a largo plazo, con financiación a largo plazo, puede mantener activos menos líquidos, que cabe esperar que conserve hasta el vencimiento para captar la prima de iliquidez asociada, reflejada en diferenciales o yields más elevados. Por el contrario, los fondos abiertos, que pueden tener negociación diaria y registrar reembolsos regulares, requerirán a menudo una mayor asignación de activos líquidos. Las pruebas de estrés respaldan este proceso, al ayudar a los gestores a determinar si existen colchones de efectivo y liquidez suficientes para resistir perturbaciones del mercado y seguir cumpliendo su mandato de inversión. Para los gestores con varias estrategias, la liquidez es importante a la hora de determinar dónde se mantienen los activos. Los bonos menos líquidos pueden encajar mejor en estrategias con horizontes de inversión más largos, mientras que los bonos más líquidos pueden ser más apropiados para fondos con negociación diaria.
Las entradas y salidas de capital también condicionan la gestión de la liquidez. Unas entradas cuantiosas pueden dar a los gestores margen para desplegar capital en oportunidades atractivas. Sin embargo, si no hay oportunidades atractivas fácilmente disponibles, pueden mantener efectivo o invertir en activos más líquidos hasta que el capital pueda desplegarse de forma eficiente. Unas salidas significativas pueden obligar a los gestores a determinar qué activos pueden venderse sin socavar el perfil de riesgo y rentabilidad de la cartera.
En nuestra opinión, la liquidez debería considerarse, por tanto, un componente esencial de la construcción de la cartera. Un gestor que adopte un enfoque selectivo y disciplinado puede ayudar a la cartera a sortear los vientos en contra del mercado y las salidas de capital, preservando al mismo tiempo la flexibilidad para captar rentabilidades ajustadas al riesgo atractivas cuando surjan.
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